El entrenador mexicano tiene que devolver a la vida a una plantilla que ha quedado realmente señalada durante las últimas temporadas además de poder darles ese chute de ambición que ya ha buscado transmitir de la mano de Braulio Vázquez. El mexicano se define como «apagafuegos» (estancia en Leganés donde ya tuvo que lidiar con una situación similar). Ahora en Valencia también deberá sacar el máximo rendimiento de varios futbolistas que no pasan por su mejor momento.
No hay mariachis pero está Aguirre
El entrenador vuelve a LaLiga y se estrenará ante un Racing que está dando «una de cal y otra de arena» en su vuelta a Primera División. Ya son muchas las experiencias del técnico sudamericano en el fútbol español. Con hazañas como la de llevar al Mallorca a una final de Copa o casi salvar a un Leganés que parecía con todas las de descender cuando «el vasco» llegó al banquillo.
El caso del Valencia es posiblemente el más peculiar de una carrera que ha tenido Atlético de Madrid, Selección Mexicana, RCD Espanyol, uno de los mejores Mallorca de las últimas fechas. El conjunto de Mestalla no es que se esté haciendo fuerte en lo que va de campaña en las cosas que fomenta el entrenador al que le gusta salir al contraataque tras hacerse fuerte en defensa (el Valencia es un equipo endeble en defensa y sus extremos no están brillando como otras temporadas).
Datos que todavía ponen más picante e incógnitas en el debut de un Aguirre que no ha dudado de hacer piña con su grupo desde primer momento. El mexicano ha firmado hasta final de temporada con opción a una más, por lo que está queriendo que las relaciones y cercanía con su equipo, sean desde primer momento y lo más claras y perceptibles posibles. Muy a diferencia de aquello que mostró el anterior entrenador.
A «reanimar» futbolistas
En los partidos puede verse, el nivel de la plantilla del Valencia está a años luz de aquello que dicta el valor de mercado (octava más cara de la competición) y ni mucho menos, está rindiendo al nivel que debería. Quedando muchos jugadores señalados, lo que lleva a entrar a una espiral inacabable que a muchos ya golpea desde hace temporadas.
Es sin duda una de las tareas pendientes del entrenador mexicano. Llevar de nuevo a la vida a una plantilla que en los últimos meses ha pasado por cambios de esquema inexplicables y un ambiente de vestuario que ha estado en el punto de mira y no ha hecho más que no ayudar a un Valencia cuyo hábitat natural ha sido el descenso.
Nombres como el de Javi Guerra, César Tárrega o mismamente los futbolistas que parten como delanteros son algunos de los tenidos en la mirilla por el técnico mexicano de cara a «darles una carga con el desfibrilador». Futbolista de los que no se reniega de su calidad pero que, teniendo un mal contexto, son incapaces de tener un buen rendimiento. Javi Guerra sobre todo por esos trastoques de sistema, la delantera por la incapacidad en muchas ocasiones del Valencia en cuanto a llegar a área rival, sumado el poco trabajo de los arietes fuera de área.
El cambio sienta bien a más de un jugador, que ya sacó rendimiento una vez Baraja se marchó. Los futbolistas del Valencia se han caracterizado por necesitar este «electrochoque» cada cierto tiempo. Una bocanada de aire fresco que llega esta vez con más margen que los Corberán o Baraja en pretéritas temporadas, inclusive con un objetivo más ambicioso. Dado que, si además de revivir a esta plantilla, consigue meterse en competición europea, Aguirre seguirá en Valencia un año más.
19 entrenadores en 12 años
Con Aguirre van 19, 19 en 12 años son los técnicos que se han sentado en el banquillo del Valencia. 14 (contando a Voro) si contamos solo la etapa de Peter Lim al frente, que «ha tenido» para todos los entrenadores que han pasado por el cargo.
A algunos los ha hecho ir más rápido, con otros ha aguantado -por el tema de ahorrarse un par de millones y continuar con su plan de no invertir en Valencia-. Pero aquello que no es más que un hecho, que en Valencia el proyecto más «ganador» solamente ha durado dos temporadas y fue con Marcelino García, quien ganó una Copa del Rey. Siendo por ello además de las discrepancias con los de arriba (los cuales preferían un proyecto sostenible y sin la inversión de los años del asturiano), acabó fuera de Valencia.
Baraja y Corberán son los que más petróleo han podido sacar del Valencia de Lim. Más de 10 millones en finiquitos se ha ido entre ambos entrenadores, todo por renovaciones extrañas y «tiros por la culata» del conjunto de Mestalla. Que mientras clubes como el Atletico de Madrid creen en una figura (el Valencia lo ha hecho, pero esa figura no transmitía ni mucho menos lo que Simeone), el Valencia ha ido borrando del mapa nombres hasta acabar hoy con Aguirre, quien tiene en su mano eso de seguir en el cargo o, por lo contrario, ser uno más de esa lista que, como curiosidad, suma 3 entrenadores que han sido «echados» porque el jugador ha dado la espalda o se ha cansado de aquello que predicaba la figura de entrenador. ¿Cómo le irá al técnico mexicano en Valencia?







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