16 enero, 2026

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Un Cádiz de raza silencia Riazor en el 85. Depor 2 Cádiz 2

El último partido de la jornada 20 de la Liga Hypermotion dejó un duelo vibrante entre Deportivo de la Coruña y Cádiz, un choque marcado por la necesidad de ambos equipos de comenzar el año con una victoria de peso. El Dépor buscaba acercarse al ascenso directo y situarse con 35 puntos, mientras que el Cádiz aspiraba a irrumpir en los puestos de play off y desplazar precisamente al conjunto gallego al sexto lugar. El encuentro, cargado de urgencias y ambición, terminó convirtiéndose en un ejercicio de resistencia, fortuna y carácter por parte de los dos equipos.

El Deportivo golpeó primero y lo hizo muy pronto. En el minuto 6, una acción individual de Mario Soriano abrió la primera grieta en la defensa amarilla. El mediapunta encontró el espacio justo para ceder atrás a David Mella, que soltó un zurdazo potente que, tras rebotar en un defensa cadista, terminó en el fondo de la portería. Un gol afortunado, pero que reflejaba la determinación inicial del conjunto gallego. El tanto dejó tocado al Cádiz, que empezó a conceder espacios por banda, especialmente por el costado donde Yeremay encontró autopistas para desplegar su desequilibrio y probar suerte con varios disparos desde media distancia.

Sin embargo, cuando el partido parecía inclinarse claramente hacia el lado local, el Cádiz reaccionó con una jugada ensayada que cambió el guion. En el minuto 22, una falta lejana sacada en corto permitió un pase profundo que dejó a José Antonio de la Rosa en posición de asistir a Jorge Moreno. El central, incorporado al ataque, definió con sutileza al palo largo, imposible para Álvaro Fernández. El 1-1 devolvía al Cádiz al partido y demostraba que el equipo amarillo no había dicho su última palabra.

La alegría, no obstante, duró poco. Tres minutos después, en el 25, el Dépor volvió a adelantarse con otro golpe de fortuna. Un centro de Yeremay encontró a Diego Villares, que conectó un testarazo desde fuera del área. El balón rebotó en la espalda de Jorge Moreno y se coló en la portería de Víctor Aznar, que nada pudo hacer para evitar el 2-1. El guardameta cadista, eso sí, se reivindicó poco después con una parada salvadora sobre la línea tras un remate en solitario de Miguel Loureiro, manteniendo vivas las opciones de su equipo antes del descanso.

La segunda parte tuvo un color distinto. El Cádiz salió decidido, con más ritmo, más presencia en campo rival y una sucesión de llegadas que, sin embargo, no encontraron portería. El Dépor, algo más replegado, buscó sorprender al contragolpe y estuvo cerca de hacerlo en el minuto 58, cuando Stoichkov armó un disparo teledirigido a la escuadra. Aznar volvió a aparecer con un paradón que evitó el tercer gol y sostuvo al Cádiz en un momento crítico.

El encuentro entró entonces en una fase de ida y vuelta, aunque con un ritmo más pausado. El Cádiz siguió acumulando disparos lejanos y centros sin rematador, mientras que el Deportivo trataba de gestionar la ventaja sin renunciar a alguna transición aislada. Ninguno de los dos equipos estuvo fino en los metros finales y el reloj avanzaba sin que el marcador se moviera.

Hasta que apareció Iuri Tabatadze. A falta de cinco minutos para el final, el georgiano firmó la acción individual del partido: arrancada, recorte y definición con la pierna izquierda para poner el 2-2 y silenciar Riazor. Un gol que premió la insistencia del Cádiz y castigó la falta de contundencia del Dépor en los últimos minutos.

El reparto de puntos deja sensaciones encontradas. El Deportivo, que llegó a tener el partido controlado, se marcha con la sensación de haber dejado escapar una victoria clave. El Cádiz, por su parte, demuestra carácter y capacidad de reacción en un duelo que pudo perder, pero que acabó rescatando gracias a su empuje final y a la inspiración de Tabatadze.