16 enero, 2026

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Así afecta la Ley Anti‑Piqué al proyecto de Ramos en Nervión

Sevilla, a 6 de enero de 2026

La posible compra del Sevilla FC por parte de Sergio Ramos ha dejado de ser un rumor para convertirse en el epicentro del debate futbolístico y empresarial en España. El camero, convertido ahora en inversor y figura de referencia más allá del césped, ha dado un paso al frente liderando una oferta que, según diversas fuentes, es la más alta presentada hasta la fecha para hacerse con el control total del club nervionense.

Ramos encabeza un grupo de inversores  que ha puesto sobre la mesa una propuesta cercana a los 400 millones de euros para adquirir la práctica totalidad de las acciones del Sevilla FC. La operación llega en un momento crítico: el club arrastra una deuda oficial de 70 a 88 millones de euros, según distintas estimaciones, y cerró el último ejercicio con pérdidas de alrededor de 50 millones.

La oferta, sin embargo, está condicionada a una auditoría externa que determine la deuda real y el estado financiero del club, una exigencia que también han planteado otros fondos interesados en los últimos meses.

La irrupción de Ramos se produce justo cuando el principal fondo norteamericano que negociaba la compra del Sevilla decidió retirarse  dejando el proceso en punto muerto. Ese vacío abrió la puerta a que el excapitán de la selección española y del Sevilla FC que se posicionar como alternativa real, respaldado por un proyecto que, según varias fuentes, ha sido bien recibido por parte de los accionistas que buscan una salida ordenada

El gran obstáculo para Ramos no es económico, sino legal. La llamada Ley Anti‑Piqué, incorporada a la Ley del Deporte y a los estatutos de la RFEF en 2025, prohíbe a los deportistas en activo mantener relaciones comerciales con competiciones en las que participen. Esto significa que, si se convierte en propietario del Sevilla FC, no podría jugar en ningún club de Primera o Segunda División española.

La norma nació tras el caso de Gerard Piqué y su empresa Kosmos en la negociación de la Supercopa de España en Arabia Saudí, un episodio que llevó al Gobierno a blindar la transparencia y evitar conflictos de interés en el deporte profesional.

Ramos, que acaba de finalizar su etapa en Rayados de Monterrey y aspira a seguir compitiendo en Europa para intentar llegar al Mundial 2026, tendría que elegir entre seguir jugando o convertirse en propietario del club donde se formó.

La posible compra ha generado reacciones encontradas entre la afición y dentro del propio club. Mientras algunos sectores ven en Ramos una figura capaz de devolver estabilidad y ambición a un Sevilla sumido en crisis deportiva e institucional, otros temen que su presencia reabra viejas heridas o que el proyecto dependa demasiado de su figura mediática.

Lo que sí parece claro es que la oferta del camero ha reactivado un proceso de venta que llevaba meses encallado y que podría desembocar en el mayor cambio de propiedad en la historia reciente del fútbol español.

Con la auditoría pendiente, los accionistas divididos y la Ley Anti‑Piqué marcando el destino deportivo del jugador, el Sevilla FC se encuentra ante un cruce de caminos. Si la operación avanza, Ramos podría convertirse en el primer gran futbolista español en activo que lidera la compra de un club histórico… aunque eso le obligaría a despedirse de LaLiga desde el césped.

El balón, ahora, está en manos de los accionistas.