Sevilla, a 10 de enero de 2026
El Real Betis salió del Carlos Tartiere con un punto insuficiente y la sensación de que, una vez más, el mejor futbolista sobre el césped volvió a ser el Cucho Hernández. El delantero colombiano firmó una actuación sobresaliente, repleta de recursos, inteligencia y presencia ofensiva, aunque el marcador no reflejó su impacto real en el juego. Dos disparos al palo y varias acciones de mérito impidieron que coronara su noche con un gol que hubiera reflejado su rendimiento.
El Cucho atraviesa un estado de forma excepcional. En un Betis irregular, él se ha convertido en el faro ofensivo del equipo:
Genera ocasiones, asiste, presiona, se asocia, rompe líneas, y arrastra marcas como pocos delanteros en La Liga.
En lo que muchos analistas ya llaman la “liga terrenal” , la que compiten los equipos fuera del duopolio habitual, el colombiano se ha consolidado como el delantero más determinante del campeonato. Su lectura del juego, su capacidad para crear peligro incluso en inferioridad y su agresividad en el área lo han convertido en un futbolista diferencial.
Más allá de los números, el Cucho está ofreciendo algo que no se entrena: claridad mental en el último tercio. Cada balón que pasa por sus botas se convierte en una jugada con sentido. Incluso cuando está rodeado, encuentra soluciones. Es un atacante que hace jugar a los demás, que interpreta los espacios y que convierte acciones aisladas en oportunidades reales.
En Oviedo, volvió a ser el origen de casi todo lo que generó el Betis. Y aunque no tuvo premio, su influencia fue indiscutible.
La única nota negativa llegó en el tramo final del encuentro. El colombiano pidió el cambio tras sentir molestias musculares y abandonó el campo visiblemente tocado. Las primeras sensaciones no son alarmantes, pero el club ha confirmado que se someterá a pruebas médicas en las próximas horas para determinar el alcance exacto del problema.
Manuel Pellegrini fue claro en rueda de prensa: el Cucho es muy probable baja para la eliminatoria copera ante el Elche. Una noticia preocupante para un Betis que depende en exceso de su inspiración ofensiva.
Tras el 1-1 en el Tartiere, el colombiano, hizo autocrítica sobre la actuación del equipo y dejó un mensaje directo y sin rodeos:
“Son 90 minutos y reaccionamos en los últimos diez. Ahí está la equivocación: pretender que cuando nos golpeen, ahí sí apretar”.
Sus palabras reflejan el sentir del vestuario: el Betis generó en la primera parte, perdonó demasiado y terminó sufriendo ante el colista. El punto es poco, pero mucho teniendo en cuenta el partido del equipo verdiblanco que vuelve a mostrar la necesidad de reforzarse en el mercado invernal.
Aunque no marcó, el Cucho volvió a demostrar que es un delantero de nivel superior. No solo por lo que finaliza, sino por lo que hace jugar. Su impacto va más allá del gol: ordena, activa, conecta y empuja al equipo hacia adelante.
El Betis respira gracias a él. Y ahora, con su posible baja, también tiembla.

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