13 de enero de 2026
La Copa del Rey vuelve a cruzar los caminos de Betis y Elche en un momento en el que ambos equipos buscan algo más que una clasificación: necesitan un impulso emocional. Para los verdiblancos, la competición aparece como una vía rápida para recomponer un presente irregular; para los franjiverdes, supone la oportunidad de firmar otro capítulo memorable en un torneo que les está tratando bien esta temporada.
El encuentro de octavos de final de la Copa del Rey será mañana miércoles 14 de enero a las 21 horas en el Estadio de La Cartuja.
El equipo de Manuel Pellegrini llega a la cita con un balance reciente que ha encendido las alarmas: solo una victoria en los últimos cinco partidos ligueros y sensaciones frágiles en su juego. A ello se suma un parte médico que condiciona cualquier plan: Cucho Hernández, su máximo goleador, Isco, Júnior Firpo, Ángel Ortiz, Bellerín y otros nombres clave no estarán disponibles. Amrabat y Abde, además, siguen concentrados con Marruecos en la Copa África.
La acumulación de ausencias obliga al técnico chileno a reinventarse. La presión es evidente: el Betis no ha logrado imponerse esta temporada ni a los equipos de la zona baja ni a los de la parte alta de la tabla, un síntoma que convierte la Copa en una oportunidad… o en un riesgo mayor.
Por su parte, el Elche CF, aterriza en Sevilla con la convicción de que la Copa puede ser un territorio fértil. Ha superado tres eliminatorias lejos del Martínez Valero y vive un curso liguero lo suficientemente estable como para permitirse soñar sin distracciones.
El técnico vasco Eder Sarabia, que trabajó en el Betis entre 2017 y 2019, no esconde la carga emocional del reencuentro, pero tampoco la ambición, Considera el duelo “una final” y cree que su equipo puede competir con cualquiera.
Las bajas, sin embargo, condicionan su plan: Pedro Bigas, André Silva, Rafa Mir y Héctor Fort no estarán disponibles. La convocatoria incluye refuerzos del filial, Nico Salvador y Ali y deja un once lleno de incógnitas, con Dituro como única pieza asegurada bajo palos. Para colmo, la niebla retrasó el viaje tres horas, alterando la preparación prevista en Sevilla.
El cruce tiene un eco lejano pero poderoso. En 1960, ambos equipos protagonizaron una eliminatoria legendaria que terminó con un global de 12-10 a favor del Elche, tras prórroga y partido de desempate. Aquellos encuentros marcaron una época y forma parte del imaginario franjiverde, que también alcanzaría la final de Copa en 1969
Ahora vuelve a disputarse con el Betis como favorito… pero con un Elche que ya sabe lo que es desafiar la lógica.
Es evidente que ambos equipos llegan mermados, pero el Betis pierde más peso específico, por lo que será clave la gestión de estas baja teniendo en cuenta además que el Elche llega con ilusión; el Betis, con urgencia.
En definitiva, la previa anuncia un choque abierto, condicionado por las ausencias y alimentado por la historia. El Betis necesita reafirmarse; el Elche, sorprender. Y en la Copa, donde una noche basta para cambiar un relato, ambos llegan con motivos para creer.

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