Sevilla, a 18 de enero de 2026
El Sevilla recupera a Akor Adams en un momento clave de la temporada y lo hace con un futbolista distinto al que se marchó hace un mes. Su paso por la Copa África no solo le ha dado minutos, sino un crecimiento competitivo y emocional que puede convertirlo en una pieza mucho más influyente en el ataque sevillista. Los datos y las impresiones recogidas en distintos medios apuntan a un jugador que vuelve más maduro, más confiado y más preparado para asumir responsabilidades.
Durante el torneo, Adams disputó siete partidos con Nigeria, acumulando más de 500 minutos y participando en encuentros de máxima exigencia, incluido el duelo por el tercer puesto ante Egipto, donde jugó todo el partido y la prórroga. Su presencia constante en el once refleja la confianza del seleccionador en su capacidad para fijar centrales, ganar duelos y generar peligro en el área rival. Eso ha reforzado su autoestima y su convicción de que puede ser decisivo en Europa.
Además, su experiencia en el torneo estuvo marcada por un componente emocional importante: tuvo que abandonar temporalmente la concentración para acompañar a su madre hospitalizada, un episodio que, según La Voz del Sur, lo fortaleció a nivel personal y lo hizo regresar con una perspectiva más madura y centrada. Él mismo ha declarado sentirse “mejor futbolista y mejor persona”, una frase que resume el impacto humano de estas semanas de competición.
Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, Adams vuelve con un ritmo competitivo superior al que tenía antes de marcharse. En Liga había mostrado dificultades para adaptarse al ritmo del Sevilla y a la presión del entorno, pero la Copa África le ha permitido jugar con continuidad, corregir automatismos y recuperar sensaciones. Su físico, 1,90 metros, potencia, zancada larga, ha sido una de las armas más utilizadas por Nigeria, y ese tipo de confianza en su propio cuerpo puede ser determinante en su regreso a Nervión.
Los medios también coinciden en que Adams ha ganado en lectura táctica. En varios partidos se vio un delantero más paciente, más inteligente en los apoyos y más participativo en la presión alta. Aunque su último encuentro fue el menos brillante, no ganó duelos y cayó varias veces en fuera de juego, el balance general del torneo es positivo.
Para el Sevilla, su regreso supone una bocanada de aire fresco. El equipo ha atravesado semanas complicadas, con lesiones en ataque y falta de gol. Almeyda necesita un delantero que pueda ofrecer profundidad, presencia en el área y capacidad para generar ocasiones incluso en contextos adversos. Adams, después de su paso por la Copa África, parece más preparado para asumir ese rol. Su confianza renovada, su crecimiento emocional y su rodaje competitivo lo convierten en un recurso que puede cambiar dinámicas.
En definitiva, Akor Adams vuelve a Sevilla como un futbolista más completo. No es solo el delantero potente que llegó en invierno: ahora es un jugador que ha vivido un torneo continental, que ha cargado con la responsabilidad de un país, que ha superado dificultades personales y que ha demostrado que puede competir al máximo nivel. Si consigue trasladar esa versión a LaLiga, el Sevilla puede haber recuperado algo más que un delantero: puede haber recuperado una solución.






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