A 25 de enero de 2026
El Sevilla–Athletic disputado en el Sánchez‑Pizjuán dejó dos acciones arbitrales que marcaron el pulso emocional del encuentro y que, desde el primer momento, encendieron a la grada. La primera llegó alrededor del minuto 20, cuando el estadio estalló en celebración tras un gol que parecía completamente legal. Un centro al área acabó en los pies de Gudelj, que remató en una acción acrobática mientras Paredes intentaba despejar. El balón, tras una parábola extraña, terminó en la portería de Unai Simón. Sin embargo, la alegría duró apenas unos segundos: Hernández Maeso, avisado por el VAR, revisó la jugada y decidió anular el tanto por una supuesta falta del serbio sobre el central rojiblanco.
La decisión cayó como un jarro de agua fría en Nervión y abrió la primera gran polémica de la noche. Según la interpretación del colegiado, Gudelj golpea a Paredes en el intento de remate, pero las imágenes muestran que el contacto se produce después del despeje fallido del defensor. Para Iturralde González, una de las voces más autorizadas en materia arbitral, la acción no admite demasiadas dudas: el gol debería haber subido al marcador. El exárbitro sostiene que, si la entrada de Gudelj hubiera sido temeraria, el árbitro habría mostrado amarilla, algo que no ocurrió. Al no considerarla temeraria, la falta posterior no debería invalidar la jugada.
La segunda jugada polémica llegó ya en la segunda mitad, pasada la hora de partido, cuando el VAR volvió a llamar a Hernández Maeso. En un duelo dentro del área entre Yuri Berchiche e Isaac Romero, el balón impactó claramente en la mano del lateral del Athletic, que la tenía extendida mientras ambos forcejeaban. Tras revisar la acción, el árbitro señaló penalti. En esta ocasión, la decisión fue recibida con menos discusión técnica: Iturralde la calificó de “clarísima”, subrayando que la posición del brazo era antinatural y ampliaba el volumen del defensor. Aun así, la jugada no escapó al debate general sobre el criterio de las manos, especialmente porque una acción muy parecida en el Mallorca‑Getafe fue interpretada de forma opuesta por el propio Comité Técnico de Árbitros en su espacio “Tiempo de Revisión”.
El encuentro terminó con victoria sevillista, pero el pospartido quedó inevitablemente marcado por estas dos decisiones. El gol anulado a Gudelj y el penalti señalado a Yuri volvieron a poner sobre la mesa un problema recurrente en el fútbol español: la falta de coherencia en la aplicación del reglamento, incluso con la tecnología como apoyo. En Nervión, la sensación fue clara: más que apagar incendios, el VAR volvió a avivar un debate que parece no tener fin.






Más historias
El Sevilla FC se hunde y Sergio Ramos vuelve a escena mientras la afición se divide y LaLiga complica su regreso
RCD Mallorca 4 Sevilla FC 1. Ridículo del Sevilla FC en Mallorca
Maupay, titular en su primer partido con el Sevilla ante el Mallorca