A 14 de febrero de 2026
El entrenador del Sevilla FC, Matías Almeyda, compareció ante los medios tras el empate frente al Deportivo Alavés en un encuentro marcado por la expulsión temprana que condicionó el desarrollo del partido. El técnico argentino analizó el rendimiento de su equipo, defendió la actitud de sus futbolistas y pidió disculpas públicas por su reacción tras ver la tarjeta roja.
Almeyda explicó que el encuentro había sido planteado con una idea clara, pero que todo cambió a los pocos minutos con la expulsión que dejó al equipo con diez jugadores durante prácticamente todo el choque. “El partido cambia completamente cuando juegas tanto tiempo con uno menos”, vino a resumir el técnico, quien destacó el esfuerzo colectivo para mantener el orden y la competitividad pese a la inferioridad numérica.
El entrenador subrayó que, a pesar de la adversidad, el equipo supo mantenerse firme, ordenado y solidario en defensa. Incluso valoró positivamente la capacidad de sus jugadores para adelantarse en el marcador y, posteriormente, resistir las embestidas del rival. En su análisis, insistió en que el Sevilla mostró una imagen de equipo compacto y comprometido, algo que considera fundamental en el tramo decisivo de la temporada.
Almeyda también quiso agradecer expresamente el apoyo de la afición, señalando que desde la llegada al estadio se percibía una energía especial. Para el técnico, ese respaldo fue clave en un partido de alta tensión. Además, encuadró los dos últimos empates como resultados que, más allá de la clasificación, refuerzan valores como la unión, la entrega y el compromiso en un momento en el que el equipo se juega objetivos importantes.
Uno de los momentos más llamativos de la comparecencia llegó al abordar su propia expulsión. El técnico pidió disculpas a su familia, especialmente a su madre en Argentina, y a la afición sevillista por su reacción posterior a la tarjeta roja. Reconoció que perdió la calma, calificando su comportamiento como “vergonzoso”, aunque defendió que su enfado nació de lo que considera una injusticia arbitral.
Según explicó, en ningún momento insultó al colegiado y asegura que no recibió una explicación clara sobre el motivo de su expulsión. “Si hubiera insultado, sería el primero en pedir disculpas”, señaló en esencia, reclamando mayor claridad y justicia en este tipo de decisiones. Aun así, asumió su responsabilidad por la reacción posterior, insistiendo en que nada justifica perder el control, aunque se produzca en un contexto de tensión.
La rueda de prensa dejó a un Almeyda autocrítico en lo personal pero satisfecho con la actitud de sus jugadores. En un partido condicionado por las circunstancias, el Sevilla sumó un punto que el técnico valora por el esfuerzo colectivo y la fortaleza mostrada en inferioridad, mientras queda a la espera de las posibles consecuencias disciplinarias tras su expulsión.






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