A 1 de marzo de 2026
El Estadio de La Cartuja acogió un derbi histórico entre Real Betis y Sevilla FC, el primero oficial disputado en este recinto dentro de LaLiga. Con una temperatura agradable de 18 grados y un ambiente eléctrico desde horas antes del inicio,con 67.447 aficionados convirtieron el estadio en un hervidero de pasión, tensión y rivalidad. El Betis llegaba como quinto clasificado, consolidado en zona europea, mientras que el Sevilla afrontaba el choque sin su entrenador Matías Almeyda, sancionado, y con la urgencia de alejarse del descenso.
Los verdiblancos saltaron al césped con Álvaro Valles; Aitor Ruibal, Marc Bartra, Natan, Valentín Gómez; Deossa, Marc Roca; Pablo García, Pablo Fornals, Ez Abde; y Cucho Hernández. El Sevilla lo hizo con Odysseas Vlachodimos; Juanlu, Azpilicueta, Gudelj, Kike Salas, Carmona; Sow, Alexis, Suazo, Agoumé y Akor Adams. Desde el primer minuto se vio un Betis más decidido, y la primera ocasión llegó muy pronto: Abde avisó en el 1:35 con un disparo que encendió a la grada local.
El Sevilla, consciente del peligro por bandas, se replegó con dos laterales reconvertidos, Juanlu y Suazo, para intentar frenar a Abde y Antony, que amenazaban constantemente. Aun así, el conjunto nervionense sufría para salir con claridad. La primera tarjeta del encuentro fue para Suazo en el minuto 11, reflejo de la tensión que se vivía en cada duelo.
El Betis encontró premio a su insistencia en el minuto 16. Antony marcó el primero tras una jugada iniciada por Abde, que se giró de espaldas ante Carmona y logró filtrar un balón que Vlachodimos tocó sin poder despejar. El brasileño, atento, empujó el balón para adelantar a los verdiblancos. El Sevilla respondió tímidamente con un tiro de Akor Adams en el 21, sin consecuencias. Poco después, Antony vio la amarilla por una entrada sobre Kike Salas en el 23.
El Sevilla recuperaba más balones en esta fase del partido, pero sin capacidad para generar peligro real. El Betis, más cómodo, esperaba su momento para golpear de nuevo. En el 31, Akor Adams tuvo una ocasión clara tras un pase de Alexis, pero le faltó determinación en el remate. El partido avanzaba hacia el descanso con un Betis sólido y un Sevilla que empezaba a pensar en cambios obligados, especialmente por la amarilla de Suazo, cuyo riesgo de expulsión condicionaba al equipo.
El momento decisivo llegó en el minuto 37. Álvaro Fidalgo marcó un gol extraordinario, definiendo con el exterior del pie derecho tras una jugada magistral de Abde, que desbordó, atrajo rivales y filtró un pase perfecto. Fidalgo, completamente solo ante Vlachodimos, no falló. Fue un gol que desató la euforia en la grada y que reflejó la superioridad verdiblanca.

Real Betis 2 Sevilla FC 1
En la grada bética apareció una pancarta que llamó la atención: “La pasta de los Padres, la traición de los Hijos”, un mensaje que añadía más intensidad al ambiente ya de por sí cargado. Tras tres minutos de añadido, el árbitro señaló el descanso con un claro dominio del Betis.
En la segunda parte salieron Ejuque y Oso por Carmona y Suazo. En los primeros diez minutos todo seguía igual: El Betis continuaba fiel a su plan, paciente y ordenado.
Ya el Sevilla le había dado muestras de mejoría, pero el partido cambió en el minuto 62. Alexis marcó para el Sevilla tras un pase magistral de Oso, que puso un balón lateral perfecto para que el chileno conectara un gran cabezazo. El error de los centrales del Betis permitió que el Sevilla se metiera de lleno en el encuentro. El marcador se ajustaba: 2-1.

En el Betis entró Altimira por Fidalgo y Bakambu por Cucho Hernández. En el Sevilla, Alexis dejó su sitio a Isaac Romero en el minuto 70. Poco después, en el 73, Januzaj sustituyó a Azpilicueta para dar más profundidad al ataque nervionense.
El Sevilla tuvo una ocasión clarísima en el 76: Akor Adams sacó un disparo potentísimo que obligó a Álvaro Valles a realizar un paradón salvador. El Betis sufría y el Sevilla crecía. En el minuto 80, Antony se libró de la segunda amarilla tras un pisotón sobre Oso, y poco después Natan vio tarjeta por una entrada a destiempo.
El empate llegó en el minuto 84. Isaac Romero marcó un auténtico golazo con la pierna izquierda y celebró quitándose la camiseta, lo que le costó la amarilla. El Sevilla lograba un 2-2 impensable al descanso y el partido entraba en un tramo final vibrante. Mendy entró en el Sevilla y Juanlu vio otra amarilla en una acción tensa.
El árbitro añadió cinco minutos y el Sevilla rozó el tercero con un pase filtrado que Akor Adams estuvo a punto de convertir. El Betis, muy justo físicamente, sufría para contener las embestidas rivales. Januzaj también tuvo una ocasión peligrosa en los instantes finales.
Con las espadas en todo lo alto y apenas treinta segundos por jugarse, el Betis veía cómo se le escapaba un derbi que tenía completamente controlado en la primera mitad. Finalmente, el encuentro concluyó con un empate que dejó sensaciones muy distintas: el Sevilla celebró la reacción y el Betis lamentó haber dejado escapar un triunfo que parecía asegurado.






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