A 14 de marzo de 2026
El Cádiz CF encontró en Anduva el punto exacto donde romper su mala dinámica y comenzar a reconstruirse. En el primer partido de Sergio González en su segunda etapa al frente del conjunto amarillo, el equipo firmó un triunfo tan necesario como contundente: 0-2 ante el CD Mirandés, un resultado que se decidió en apenas nueve minutos y que devolvió al cadismo una bocanada de aire fresco tras semanas de dudas.
El encuentro comenzó con un Cádiz reconocible, valiente y con una presión alta que sorprendió a un Mirandés que no esperaba semejante avalancha inicial. Sergio González, que apostó por David Gil en portería y por la titularidad de Yussi Diarra, planteó un once con intención ofensiva y con la idea clara de instalar el juego en campo rival. La apuesta no tardó en dar frutos.
En el minuto 6, una acción por banda derecha terminó con un centro de Sergio Ortuño que, tras un rebote y un poste, fue aprovechado por Brian Ocampo para abrir el marcador. El uruguayo, uno de los jugadores que más confianza ha recibido del nuevo técnico, respondió con un gol que desató la euforia amarilla.
Apenas tres minutos después, en el 9’, llegó el golpe definitivo. Yussi Diarra, que firmó un partido de enorme despliegue, recogió un balón filtrado por Iker Recio, se plantó en el área y definió con un disparo raso y cruzado que puso el 0-2. El Cádiz había convertido su mejor arranque de la temporada en una ventaja que condicionó por completo el resto del encuentro.
La primera mitad fue de control cadista, con un equipo ordenado, serio y con intención de ampliar la renta. Sin embargo, tras el descanso, el guion cambió. El Mirandés, empujado por su afición y por la necesidad, dio un paso adelante y comenzó a generar ocasiones claras. Ahí emergió la figura de David Gil, que firmó varias intervenciones de mérito ante Unax y El Jebari, sosteniendo al equipo en los momentos más delicados.
Sergio González movió el banquillo para recuperar el control del partido, dando entrada a Joaquín González y Dawda Camara, buscando frescura y equilibrio. El Cádiz resistió con orden, defendió con oficio y todavía tuvo una ocasión clara para sentenciar en una contra finalizada por Joaquín.
El pitido final certificó una victoria que vale mucho más que tres puntos. Es el primer triunfo de la segunda vuelta, el primero de la nueva etapa de Sergio González y, sobre todo, un golpe de confianza para un equipo que necesitaba reencontrarse consigo mismo. El Cádiz mostró carácter, eficacia y capacidad de sufrimiento, tres ingredientes imprescindibles para cambiar dinámicas en una categoría tan exigente.
Para el CD Mirandés, la derrota supone un frenazo en su intento de escalar posiciones, aunque la reacción en la segunda parte dejó sensaciones positivas. El equipo generó ocasiones, compitió y obligó al Cádiz a defender con todo, pero pagó muy caro un inicio desconectado ante un rival que salió decidido a cambiar su destino.
El Cádiz se marcha de Anduva con un triunfo que puede marcar un antes y un después. El Mirandés, con la sensación de que el partido se le escapó en un suspiro. Y Sergio González, con la certeza de que su equipo ha dado el primer paso para reconstruirse.






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