22 marzo, 2026

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SevillaFC 0 Valencia CF 2. Un Sevilla abocado a Segunda

A 21 de  marzo de 2025

El Sevilla y el Valencia disputaron un encuentro decisivo en el Ramón Sánchez‑Pizjuán, un partido que combinó dominio sevillista, eficacia valencianista y momentos de tensión que marcaron el desarrollo del choque. El Sevilla comenzó mandando, con posesiones largas y llegadas por banda. El equipo hispalense insistió con centros laterales, como el de Gabriel Suazo en el 14’, que encontró rematador en el área, aunque sin éxito.

El partido se vio interrumpido varias veces por lesiones, especialmente las de José Gayà y Juanlu Sánchez, que entre los minutos 15 y 20 tuvieron que recibir atención médica en repetidas ocasiones, rompiendo el ritmo del encuentro. Aun así, el Sevilla siguió empujando, con un remate de Rubén Vargas rechazado por la defensa en el 10’.

El Valencia, que había esperado su momento, golpeó primero. En el minuto 38, Hugo Duro abrió el marcador con un remate certero  tras una mala ejecución previa de Alexis Sánchez que propició la jugada rival. La acción fue revisada por el VAR en el 39’, pero finalmente el árbitro confirmó el tanto como gol válido, desatando la celebración visitante. Apenas unos minutos después, en el 45+5’, llegó el segundo mazazo: Largie Ramazani empujó el balón a la red tras una asistencia de Luis Rioja, ampliando la ventaja valencianista justo antes del descanso. Muy buenos minutos del Valencia CF  que estuvo dominador en este último tramo del partido.

La segunda parte comenzó con un triple cambio del Sevilla, que buscó reactivarse con la entrada de Isaac Romero, José Ángel Carmona y Batista Mendy. El equipo hispalense recuperó el control del balón y empezó a encadenar llegadas peligrosas. En el 57’, un centro de Sow encontró rematador en el área, pero la defensa valencianista volvió a despejar. En el 58’, Isaac Romero probó desde fuera del área, aunque su disparo no encontró portería.

El Valencia respondió con orden y transiciones rápidas. En el 61’, Odysseas Vlachodimos atrapó un balón peligroso, evitando el tercero valencianista. El Sevilla siguió insistiendo, y en el 79’ Isaac Romero obligó a una intervención providencial de Dimitrievski, que detuvo un disparo a puerta que pudo cambiar el rumbo del partido. El portero del Valencia volvió a aparecer en el 90+5’ con una parada crucial ante un disparo de Batista Mendy, manteniendo el 0‑2 en el marcador.

El tramo final fue un asedio sevillista: centros de Suazo, internadas de Oso, remates rechazados y posesión constante en campo rival. Pero el Valencia resistió con una defensa firme y un portero inspirado. El Sevilla acumuló ocasiones, pero la falta de acierto y la solidez visitante impidieron que el marcador se moviera.

El encuentro terminó con un 0‑2 que reflejó la eficacia del Valencia en los momentos clave y la frustración del Sevilla, que pese a dominar la posesión y generar numerosas llegadas, no logró transformar su insistencia en goles.

El Sevilla atraviesa una etapa en la que juega más de lo que compite y  carece de colmillo arriba y de contundencia atrás y en el fútbol, eso se paga.

Lo más preocupante es que cada error propio se convierte en un golpe del rival. El gol de Hugo Duro llega tras una mala ejecución previa; el segundo, justo antes del descanso, es otro mazazo que evidencia que al Sevilla le cuesta gestionar emocionalmente los partidos. Le marcan en los peores momentos posibles.

A nivel defensivo, el equipo sufre más de lo que debería. No por falta de esfuerzo, sino por desajustes, pérdidas evitables y falta de sincronía.

En ataque, el Sevilla vive de chispazos. Maupay trabaja, pero no intimida. Vargas ha aparecido solo a ratos. Y los centros laterales, especielmente de Oso. rara vez encuentran rematador.

El contraste con el Valencia es evidente: ellos necesitan poco para hacer mucho; el Sevilla necesita mucho para hacer muy poco. Y eso, en una liga tan competitiva, te deja siempre al borde del precipicio.

A nivel anímico, el equipo transmite nervios, ansiedad y falta de confianza. Cada gol encajado pesa como una losa. Cada ocasión fallada parece hundir más al equipo. Y eso solo se revierte con victorias, no con buenas intenciones.

El Sevilla necesita recuperar jerarquía, liderazgo y, sobre todo, eficacia. Porque el fútbol no perdona.