11 de enero de 2026
El Málaga CF cerró la primera vuelta con una de esas victorias que alimentan la fe de una afición que vuelve a creer. La Rosaleda vivió una tarde de remontada, carácter y pegada, sostenida por un protagonista indiscutible: Chupe, autor de un nuevo doblete que permitió voltear el tanto inicial del Ceuta y encadenar la cuarta victoria consecutiva de un equipo que no conoce la derrota desde la llegada de Funes al banquillo. El 2-1 final, trabajado y sufrido, deja a los blanquiazules a solo dos puntos del playoff, un escenario impensable hace apenas unas semanas.
El partido comenzó torcido para el Málaga. A los tres minutos, Kuki Zalazar silenció el estadio aprovechando un balón parado que pilló descolocada a los defensores locales. El Ceuta, uno de los equipos más competitivos de la categoría, se sintió cómodo con ventaja y obligó a los de Funes a remar desde muy pronto. Pero este Málaga, el de ahora, no se descompone. No se precipita. No pierde el hilo.
Poco a poco, el conjunto blanquiazul fue empujando al rival hacia su área, con un fútbol más vertical y decidido. El Ceuta resistía, sostenido por un enorme Guille Vallejo, que llegó a firmar hasta ocho paradas, incluida una intervención decisiva en un penalti lanzado por el propio Chupe en la segunda mitad, tal y como destaca AS. Pero antes de ese momento, justo antes del descanso, La Rosaleda estalló.
En apenas tres minutos, Chupe cambió el partido. Primero, desde el punto de penalti, con una ejecución fría y precisa. Después, con un recurso técnico propio de delantero de la calle para firmar el 2-1 y desatar la locura en las gradas. Dos golpes certeros que dejaron tocado al Ceuta y lanzaron al Málaga hacia una segunda parte de control, ocasiones y sufrimiento final, marca de la casa.
El Ceuta no se rindió. Buscó el empate hasta el último suspiro, obligando a los locales a defender con todo. Funes ajustó líneas, refrescó piernas y pidió calma a los suyos, conscientes de que cada punto es oro en una liga tan apretada. El pitido final fue un estallido de alivio y orgullo: el Málaga sumaba tres puntos más, se colocaba séptimo con 32 puntos y confirmaba su mejor racha de la temporada.
La Rosaleda vuelve a latir. El equipo vuelve a competir. Y Chupe, con su segundo doblete consecutivo, se ha convertido en el símbolo de un Málaga que ha pasado de la duda a la convicción. La primera vuelta termina con un mensaje claro: este equipo quiere más. Y, por primera vez en mucho tiempo, parece preparado para conseguirlo.

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