4 febrero, 2026

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Otra lesión de Nianzou reabre el debate sobre su alto coste para el Sevilla

A  21 de enero de 2026

El Sevilla FC ha regresado este miércoles a los entrenamientos tras el agónico empate ante el Elche y con la mirada puesta en el duelo del sábado frente al Athletic Club. Sin embargo, la sesión en la Ciudad Deportiva volvió a dejar una noticia cada vez más  repetida: Tanguy Nianzou ha sufrido una nueva lesión muscular, otra más en un historial que empieza a ser insostenible para un futbolista llamado a liderar la defensa nervionense.

Una recaída que ya no sorprende… pero sí alarma. El central francés, que reapareció en el Martínez Valero tras varias semanas de baja, apenas pudo disputar unos minutos antes de volver a caer lesionado. Los servicios médicos han confirmado que sufre una lesión de grado bajo en el bíceps femoral derecho, la misma zona que ya le ha dado problemas en varias ocasiones esta temporada.

Se trata de la cuarta lesión muscular de Nianzou en lo que va de curso, y la tercera consecutiva en el mismo bíceps femoral. Desde su llegada al Sevilla en 2022, el defensa acumula hasta doce lesiones musculares, habiéndose perdido más de 70 partidos por distintos problemas físicos. Un patrón que, lejos de corregirse, parece haberse cronificado.

La sesión de este miércoles, pasada por agua, estuvo marcada por las ausencias. Además de los lesionados Azpilicueta, Vargas, Alexis Sánchez, Januzaj y Alfon, tampoco se ejercitaron Akor Adams ni Ejuke, ambos con dos días libres tras regresar de la Copa África. Sow faltó por motivos personales y Marcao, sancionado, realizó trabajo de gimnasio.

En este contexto, la baja de Nianzou es la que más preocupa al cuerpo técnico. No solo por la inmediatez del próximo partido, sino por la imposibilidad de contar con él de manera continuada. Almeyda, consciente de la situación, volvió a tirar del filial e incorporó a Álex Costa, que completó la sesión con el primer equipo.

Hay un problema estructural para Almeyda. La defensa del Sevilla vive en permanente reconstrucción. Marcao no termina de encadenar partidos, Nianzou cae una y otra vez, y Almeyda se ve obligado a improvisar soluciones semana tras semana. La recaída del francés llega en un momento especialmente delicado, con el equipo necesitado de estabilidad y regularidad en la zaga.

La lesión, aunque catalogada como “de grado bajo”, podría mantenerlo fuera alrededor de dos semanas según estimaciones habituales para este tipo de dolencias. Pero tratándose de Nianzou, la incertidumbre es mayor: sus tiempos de recuperación rara vez se ajustan a lo previsto.

El caso de Nianzou empieza a trascender lo deportivo. El club deberá valorar si puede seguir construyendo su defensa alrededor de un futbolista cuyo historial físico compromete su disponibilidad. El francés llegó como una apuesta de futuro, un central con proyección y condiciones, pero su realidad en Nervión ha sido un calvario constante.

La lesión de Nianzou no solo agrava los problemas deportivos del Sevilla: también tiene un impacto directo en la planificación económica del club, que arrastra una de las masas salariales más comprometidas de LaLiga.

El central francés recibe un salario bruto  próximo  a los 4,17 millones de euros por temporada, situándose entre los mejor pagados de toda la plantilla.  Si a ello se le suma la amortización anual de su fichaje, eleva el coste total del jugador a más de 10 millones de euros por temporada, una cifra que condiciona seriamente el margen de maniobra del club  sevillista en el mercado.

Otros informes, como los de ElGolDigital, incluso sitúan su salario en torno a 6 millones de euros, convirtiéndolo en el futbolista mejor pagado del Sevilla en un momento en el que el límite salarial del club es el más bajo de LaLiga.

La situación de Nianzou en el Sevilla ha dejado de ser un contratiempo deportivo para convertirse en un lastre estructural que afecta al equipo en todos los niveles. Sus constantes lesiones, la falta de continuidad y un salario muy elevado para su aportación real generan un desequilibrio evidente en una plantilla que ya vive al límite del margen salarial. El club paga por él como si fuera un futbolista importante y disponible, pero recibe justo lo contrario: un jugador que apenas puede competir y que obliga al entrenador a improvisar soluciones semana tras semana.

A esto se suma un factor clave: el futbolista no ha dado señales de estar dispuesto a renegociar su contrato a la baja. Y, desde su perspectiva, es lógico. Tiene un acuerdo firmado hasta 2027, cobra muy por encima de lo que podría percibir en otro club y su historial médico complica que alguien iguale esas condiciones. No tiene incentivos para renunciar a dinero. Pero desde la perspectiva del Sevilla, mantener este contrato es una losa que condiciona la planificación deportiva y económica.

El club se encuentra atrapado en un escenario que exige decisiones estratégicas. Buscar una salida en verano, aunque sea a coste cero o asumiendo parte del salario, parece la vía más razonable si aparece un equipo interesado. Mantenerlo como activo residual sería prolongar un problema que ya ha demostrado ser insostenible. Y una rescisión pactada, aunque costosa, podría ser menos dañina que seguir soportando un contrato que consume recursos sin retorno deportivo.

El caso Nianzou simboliza el gran mal del Sevilla en los últimos años: contratos altos, rendimiento bajo y una estructura deportiva que ha perdido capacidad de anticipación. Mientras el jugador no dé señales de querer ajustar su salario, y no tiene por qué hacerlo, el club seguirá atrapado en un acuerdo que limita fichajes, reduce margen salarial y no aporta en el campo. Es un problema deportivo, económico y estratégico. Y cuanto más se retrase su solución, más caro será para el Sevilla.