A 25 de enero de 2026
El Estadio de Gran Canaria vivió ayer una tarde de fútbol desbordado y vibrante. El Córdoba CF, sólido, vertical y letal al contragolpe, se llevó tres puntos de oro ante una UD Las Palmas que nunca encontró claridad en los metros finales y que terminó desquiciada por las decisiones arbitrales y por su propia falta de acierto. El 1‑2 final no solo refleja la eficacia blanquiverde, sino también un choque repleto de goles anulados, un penalti fallado, una expulsión y un tramo final que mantuvo al estadio en vilo hasta el último segundo.
El partido arrancó con un Córdoba sometido por la intensidad canaria, pero con una capacidad demoledora para castigar cada error rival. En apenas ocho minutos, Diego Bri abrió el marcador culminando un contragolpe perfecto, y poco después Adri Fuentes amplió la ventaja tras otra transición fulgurante. Las Palmas, herida pero no hundida, reaccionó con un tanto de Ale García desde segunda línea, ajustado al palo, que devolvió emoción al duelo. A partir de ahí, el choque entró en una fase de ida y vuelta, con los de Iván Ania defendiendo con orden y los de Luis García intentando romper el muro cordobesista sin demasiada precisión.
El descanso llegó con el Córdoba controlando el ritmo y Las Palmas chocando una y otra vez contra la firmeza de Álex Martín, Sintes y un Iker Álvarez que volvió a firmar una actuación sobresaliente. Tras la reanudación, el guion se mantuvo: los locales empujaban, pero las ocasiones más claras eran blanquiverdes. Horkas salvó a los amarillos en un mano a mano ante Adri Fuentes y, poco después, Iker Álvarez respondió con un vuelo espectacular para desviar un cabezazo de Barcia.
El partido se rompió definitivamente en el tramo final. Primero, un penalti a favor del Córdoba tras un empujón de Barcia sobre Adilson terminó con la expulsión del central canario. Jacobo, encargado del lanzamiento, se topó con un Horkas gigantesco que mantuvo con vida a Las Palmas. Con uno menos, los locales se lanzaron al ataque sin red, dejando espacios que el Córdoba aprovechó para generar peligro constante.
El desenlace fue una montaña rusa emocional. Pedro Ortiz, recién ingresado, marcó el 1‑3 que parecía sentenciar, pero el VAR intervino para revisar un posible pisotón previo de Percan. Tras varios minutos de incertidumbre, el gol quedó anulado. No sería la única acción polémica: antes ya se había invalidado un tanto de Las Palmas por fuera de juego y otro de Percan por la misma razón. El partido se convirtió en un carrusel de interrupciones, revisiones y nervios.
En el añadido, Jacobo tuvo el empate en sus botas tras una gran conducción, pero su remate se marchó desviado. El Córdoba resistió los últimos envites y, tras 98 minutos de tensión, certificó una victoria que lo impulsa de nuevo hacia la zona noble de la clasificación, mientras Las Palmas pierde una oportunidad de oro para mantenerse en puestos de ascenso directo .
Más allá del marcador, el encuentro dejó una sensación clara: el Córdoba supo competir con madurez, sufrir cuando tocaba y golpear cuando el partido lo pedía. Las Palmas, en cambio, pagó su falta de claridad ofensiva y su desconexión defensiva en los primeros minutos, además de un tramo final donde el VAR y la ansiedad terminaron por desordenar al equipo.
Un partido vibrante, polémico y lleno de matices que, sin duda, dará que hablar durante toda la semana.






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