El defensor suizo, que ha tenido un rol más que secundario desde que llegó a Valencia hace casi un lustro, volvió a la titularidad tras mucho tiempo sin hacerlo en liga, realizando una gran actuación, que manda un nuevo aviso a Corberán en cuanto al empleo de sus jugadores menos usados.
El Valencia volvió a ganar en una victoria de equipo. Los de Corberán, plagados de bajas, supieron superar a un Espanyol que pudo llevarse algo más de Mestalla, yéndose de vacío con una acción que levantó polémica al final del encuentro. Los de Corberán respiran aire puro, entre ellos, un Eray Cömert que volvió a sentirse importante, dando un gol de bandera y ayudando a aupar al Valencia a una decimotercera plaza que sigue siendo cuanto menos lejana de aquellas en las que debería militar el conjunto de Mestalla.
El Valencia lucha y respira hondo
Respiró Cömert y el Valencia entero porque además de ver como lo visto en Getafe pudo continuarse en cuanto a resultados, se mostró frente a Mestalla una imagen de equipo con resiliencia, capacitado de adelantarse, llevar el control del partido y no conformarse con la mitad del botín, como bien ha podido verse en varios encuentros en el mismo feudo de Mestalla.
Ganar ante su afición era vital para el Valencia. Eran tres empates consecutivos en el feudo del Turia, siendo la tónica de ellos esa mala imagen, el conformismo y la incapacidad de encontrar métodos para llevarse más que un punto, que ayer se materializaron mediante una acción de penalti dudoso, aunque para que esas acciones puedan entrar en la disputa del juego, primero debes estar en la portería rival, y eso hizo el Valencia.
Aun teniendo el conjunto espanyolista mayor claridad y dominio (superior en disparos totales, saques de esquina o presencia en campo rival), las intentonas a portería valencianista fueron de mayor peligro, además del empuje en duelos —siendo vital, Ugrinic nuevamente con doce recuperaciones de balón—, hablan de un Valencia que volvió a sacar gen, materializando en victoria.
Eray, nombre propio
No es fácil la situación del helvético en Valencia. Firmó en la temporada 21-22 como un “por si acaso” para el centro de la defensa y desde entonces, su odisea por el desierto es cuanto menos duradera y sobre todo dura. Desde el año de su firma por el club ché, únicamente ha disputado 41 partidos en dos temporadas —siendo la 22-23, con 24 partidos, en la que más presencia ha tenido—, viviendo un verdadero calvario en cuanto a importancia, que lo ha llevado a optar por diferentes vías de escape durante su estancia en Mestalla.
Valladolid y Nantes han sido sus Erasmus durante el periplo que lleva como jugador valencianista. Estando marcados estos por empezar medianamente bien para después caerse, fruto de ello la situación vivida por los clubes donde ha estado, en los que ha tenido que luchar por la permanencia, como bien también ha realizado en Valencia. Valladolid y Nantes han estado marcados porque ha tenido un rol importante, dado a su vez por las características que lo componen—fluidez para salir con balón jugado—, siendo su importancia efímera y, por ende, no quedando comprado por estos clubes.
Contra el Espanyol, Eray volvió a sentirse importante. Además de empezar la jugada que finalizaría con su gol, segundo como valencianista (ya le marcó al Espanyol en lo que fue un importante match-ball para la salvación en la 22-23) consiguió 13 despejes, ganó 5 de los 7 duelos que disputó y tuvo presencia en campo rival, siendo en su conjunto la sacada de cabeza desde las tinieblas de un jugador que, ante la falta de recursos defensivos, ha dejado claro que sigue siendo opción tanto en el centro de la zaga como partiendo desde el lateral.
Cömert manda EL mensaje
Con su buen partido, el central suizo manda un aviso a Corberán que ya no solo le involucra a él, también a todo ese jugador que tiene un rol residual en el actual Valencia, que no va sobrado de recursos pero que sí está prescindiendo de los servicios de varios en cuanto a no darles minutos (casos de Raba, Santamaría, el propio Eray o Rubo Iranzo).
Ya con el agua menos al cuello, a Corberán se le puede abrir el abanico de poder y estrujarse más la cabeza en cuanto a tirar de esos jugadores que no tienden a partir de inicio. Porque el técnico valenciano es de los que se estruja la cabeza, cambia piezas pero tiende a optar en su mayoría por el mismo bloque, desplazando de esa manera a una camada de jugadores que buscará revelarse en la primera oportunidad que tengan, como bien ha hecho ya el propio Eray Cömert.






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