A 3 de mayo de 2026
El Real Betis firmó una de sus actuaciones más sólidas de la temporada en La Cartuja, imponiéndose por 3-0 a un Real Oviedo que llegó con intención de discutir el partido, pero que terminó desbordado por la pegada, la continuidad ofensiva y la madurez competitiva del conjunto verdiblanco. Desde el pitido inicial, el encuentro se jugó con ritmo alto, con un Oviedo valiente en los primeros minutos y un Betis que fue creciendo a medida que encontró fluidez en campo rival. Las primeras aproximaciones fueron asturianas, con remates de Ilyas Chaira y Thiago Fernández, pero ambos terminaron en las manos de Álvaro Valles, muy seguro durante todo el encuentro.
El Betis respondió con insistencia por bandas y acumulando centros laterales. La primera gran ocasión llegó tras una jugada encadenada en el minuto 22, cuando un disparo de Pablo Fornals fue rechazado y el balón quedó muerto para que Cucho Hernández, con la izquierda, fusilara el 1-0. El tanto cambió el partido: el Betis ganó metros, ganó confianza y empezó a someter a un Oviedo que, aun así, no renunció a atacar. En el minuto 25, los visitantes tuvieron una doble llegada con centros de Thiago Fernández y remates de Viñas, pero la defensa bética, especialmente Natan, impecable por arriba, sostuvo la ventaja.
El tramo final del primer tiempo fue un intercambio de golpes. El Oviedo rozó el empate en el minuto 41, cuando Fede Viñas cabeceó desviado tras un córner. Pero el Betis respondió con contundencia justo antes del descanso. En el minuto 45, Antony desbordó por derecha, puso un centro medido y Abde apareció en el segundo palo para empujar el 2-0 con la zurda. Un gol psicológico, en el instante exacto, que dejó tocado al conjunto ovetense y reforzó la sensación de superioridad verdiblanca.
La segunda mitad comenzó con un Oviedo decidido a meterse en el partido. En el minuto 53, Fede Viñas llegó a marcar tras un centro de Thiago Fernández, pero la jugada quedó invalidada por fuera de juego y el VAR lo confirmó en el minuto 54, un momento clave que pudo haber cambiado la dinámica del encuentro. El Betis respiró, reorganizó líneas y volvió a golpear con precisión quirúrgica.
En el minuto 59, Abde volvió a aparecer por banda izquierda, levantó la cabeza y puso un centro perfecto para que Cucho Hernández, esta vez con la derecha, firmara su doblete y el 3-0 definitivo. El Betis había sentenciado con una jugada limpia, rápida y ejecutada con una claridad que el Oviedo nunca logró igualar.
A partir de ahí, el partido entró en una fase de control absoluto del Betis. Valles, Natan, Bellerín y Ricardo Rodríguez desactivaron cada intento de centro o disparo visitante, mientras el equipo seguía manejando la posesión en torno al 54 %, imponiendo ritmo y evitando cualquier sufrimiento. El Oviedo lo intentó con cambios ofensivos, Hassan, Sibo, Cazorla, Ávila, pero siempre se encontró con rechaces, despejes y una estructura defensiva muy sólida.
El tramo final estuvo marcado por interrupciones, lesiones momentáneas como las de Bellerín y Abde , y un Betis que, aun con el partido decidido, siguió buscando transiciones rápidas y llegadas al área. En el minuto 90, el árbitro señaló el final de un encuentro que confirmó la superioridad, la eficacia y la madurez del Real Betis, impulsado por un Cucho Hernández decisivo, un Abde desequilibrante y un bloque que supo competir con autoridad de principio a fin.






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