La plantilla de Funes cuenta con alternativas en varias posiciones, pero necesita encontrar el equilibrio entre sus piezas para revertir la dinámica y mejorar sus resultados.
El Málaga necesita perfiles diferentes para dar un vuelco a su situación y salir de la mala dinámica en la que se ha metido. El conjunto blanquiazul cuenta con un gran número de jugadores, especialmente en determinadas zonas del campo, pero no todas las piezas cumplen la misma función. Hay posiciones con alternativas de sobra y otras en las que falta un futbolista capaz de solucionar un problema táctico concreto.
El propio Juanfran Funes ha insistido durante el parón internacional en dos aspectos que definen hacia dónde quiere llevar a su equipo: presión alta y velocidad en las transiciones ofensivas. Además, la recuperación de futbolistas como Fernando Calero, Adam Aznou, Juan Cruz y Haitam amplía sus recursos.
Con la portería cubierta por Alfonso Herrero, el Málaga necesita ajustar otras zonas del campo. La cuestión es clara: ¿qué perfiles le faltan a Funes para que el equipo empiece a ganar?
Una defensa con alternativas y necesidades
El lateral derecho presenta dos opciones con características similares: Carlos Puga y Rafita comparten velocidad, profundidad y vocación ofensiva. Por eso, el Málaga podría buscar un jugador más físico y defensivo, capaz de cerrar por dentro y proteger al equipo. Un perfil así permitiría a Funes adelantar las líneas y presionar más arriba con mayores garantías.
En la izquierda, José Salinas es el futbolista que más protagonismo ha tenido, pero el debut de Adam Aznou gana fuerza tras el parón. El marroquí puede aportar velocidad, técnica y profundidad, cualidades que ayudarían al Málaga a ganar presencia en campo contrario. Si responde a las expectativas, Funes tendrá una alternativa importante para esa posición.
Sin embargo, el lateral izquierdo ha condicionado los planes del equipo desde el inicio de la temporada. Ante el Espanyol, Salinas no podrá jugar por la cláusula de su cesión, mientras que Rafita llega tras disputar compromisos con la Sub-21. Esta situación puede abrir la puerta al debut de Aznou.
La defensa central también plantea interrogantes. El estilo de Funes exige algo más que experiencia y buen trato de balón: con la línea adelantada, un central rápido y capaz de defender muchos metros a su espalda permitiría al equipo presionar con mayor seguridad.
En este escenario, la vuelta de Fernando Calero tras su lesión puede ser determinante. Su recuperación ofrecería una alternativa más y permitiría valorar si realmente hace falta acudir al mercado. Si recupera su mejor nivel y consigue continuidad, la incorporación de otro central podría dejar de ser prioritaria.
El centro del campo necesita equilibrio
La medular es una de las zonas con más talento, pero también necesita definir jerarquías. Dani Lorenzo y Larrubia son dos de los principales generadores de juego del equipo, mientras que Dotor destaca por su polivalencia. Pablo Martínez aporta experiencia e Izan Merino ofrece trabajo y capacidad para interpretar el juego. Cajuste, por sus características, podría sumar potencia física y recorrido, aunque su lesión ha retrasado su incorporación al equipo.
Funes necesita encontrar un jugador capaz de ganar duelos, cubrir las subidas de los laterales, proteger a los centrales y cortar las transiciones rivales. Un mediocentro que, además, pueda jugar a uno o dos toques bajo presión y permita a los futbolistas más creativos centrarse en generar peligro.
Talento ofensivo, pero falta amenaza al espacio
En ataque, el Málaga reúne calidad y capacidad asociativa con futbolistas como Larrubia, Dani Lorenzo, Joaquín, Juan Cruz y Haitam. Sin embargo, varios se sienten más cómodos recibiendo al pie que atacando continuamente los espacios.
Ahí aparece una posible necesidad: un extremo o segundo delantero vertical, capaz de correr a la espalda de los centrales, presionar y acelerar las transiciones. Haitam puede aportar esas características y su regreso a la convocatoria ante el Espanyol supone una oportunidad para comprobar cuánto puede ofrecer en este aspecto.
En la delantera, Chupe es la referencia, pero necesita mejores acompañantes. Cuando baje a recibir o arrastre a los centrales, el equipo debe contar con un futbolista que aproveche los espacios y genere una segunda amenaza. Por eso, podría resultar más útil un atacante que combine las funciones de extremo y segundo punta que incorporar otro delantero centro de características similares.
El mercado de invierno, una oportunidad para corregir carencias
El análisis deja cuatro perfiles que podrían ayudar al Málaga a mejorar: un lateral izquierdo defensivo, un central rápido, un mediocentro físico y un atacante vertical. No obstante, las prioridades dependerán de la evolución de los jugadores actuales y del rendimiento de quienes todavía tienen que ganarse un sitio en el equipo.
Funes tiene trabajo por delante para sacar al Málaga de la zona baja de la clasificación. Antes del parón, el equipo mostró algunas señales de mejoría, aunque mantuvo uno de sus principales problemas: la falta de gol.
El regreso de la competición permitirá comprobar si el Málaga es capaz de dar un paso adelante y transformar esas sensaciones en resultados. La Rosaleda espera una reacción y el mercado invernal aparece en el horizonte como una oportunidad para completar la plantilla.
Todavía quedan muchas jornadas, pero el Málaga necesita encontrar soluciones cuanto antes. Y puede que la clave no esté en incorporar más jugadores, sino en encontrar aquellos perfiles que le permitan competir con mayor equilibrio y eficacia.






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