16 enero, 2026

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La trituradora del Valencia

Santamaría no ha resultado ser Barrenechea.

Antes de dejar entrar a cualquier fichaje, el Valencia tiene más que claro que posee varios nombres en su plantilla que deben abandonar la plantilla. Raba, Cömert, Santamaria, incluso Stole Dimitrievski, son algunas de las opciones a fin de que el Valencia deje espacio a nuevos reclutas para Carlos Corberán.

La Navidad es época de excesos, siempre cogemos algún kilo de más. En el fútbol eso se ve en las plantillas, no yendo a ser menos un Valencia que tiene un par de kilos de más para quitarse en un mercado de invierno que está cerca de abrirse. Después de una primera vuelta tétrica, el Valencia estaría ya buscando “grasas buenas” para sustituir esos kilos sobrantes de los que buscará desprenderse con el nuevo año.

Raba, el estandarte que no fue

El fichaje de Raba sorprendió en el ecosistema Valencia CF. Después de varias temporadas donde el conjunto valencianista no fichaba nombres propios para construir un proyecto a futuro, tanto Dani como Baptiste asemejaban nombres propios que podían indicar un cambio de dinámica, concepto que no ha acabado por ser.

Raba fue sin duda el mayor de los nombres del mercado. El santanderino estaba realmente cotizado, puesto que acababa contrato con el Leganés y era una opción realmente válida para los equipos de la zona baja de la competición, de esos que te dan un salto cualitativo. El Valencia, sorprendiendo a conocidos y extraños, se adelantó por el atacante cántabro, que pronto vería truncada su continuidad en Mestalla.

Posteriormente a un correcto inicio de temporada, donde podía empezar a verse una continuidad del fútbol que dejó Raba en Madrid —jugador correcto entre líneas, con una visión de juego a considerar—, un episodio extradeportivo entre el técnico valencianista y el jugador lo alejó de una titularidad que hoy es difícil que recupere, con el correcto nivel mostrado tanto por Lucas Beltrán como André Almeida, ambos muy del agrado del técnico.

Lo de Raba es sin duda una de las mayores historias truncadas en el Valencia durante los últimos años. El cántabro, con 30 y en madurez, podría ser lo que necesita el Valencia —experiencia—, quedando todo desfasado por un episodio en El Sadar que lo ha catapultado a ser uno de los nombres del mercado invernal. ¿Qué hubiese sucedido tanto con él como con el Valencia de forma clasificatoria si tal suceso no hubiera ocurrido?

Santamaria no es lo que se buscaba

El nombre de Santamaría sorprendió de buenas a primeras. A quienes sí sabían de él les llamó la atención de forma positiva, puesto que el Valencia, asiduo al mercado nacional español, estaba tocando algo más allá de las fronteras del Estado y, sobre todo, apostando por un perfil experimentado, con pasado europeo en Rennes y Alemania.

Tal como sucedió con Raba, el galo tuvo sus momentos de euforia en cuanto a minutos. Sus buenos encuentros ante Athletic Club y Getafe llamaron a la puerta de la continuidad, pero lo que acabaría truncándolo fue su “peculiar” estilo de juego. El francés se ha desenvuelto como un verdadero perro de caza: entradas, faltas y un juego frenético que lo ha situado demasiadas veces al filo de la expulsión, provocando que su último partido como titular date del 1 de noviembre. Desde entonces, ha quedado opacado por el “fenómeno Pepelu”.

El de Dénia representa aquello que ansia el técnico valencianista: un pivote capaz de sacar el balón jugado y no tan ferviente en el duelo. Pepelu empieza a parecerse a ello, pero el técnico sigue queriendo algo más en velocidad, colocación y visión, que recuerde a Barrenechea. Con él se conforma, pero ¿prescindirá si llega lo ansiado?

Cömert, Dimitrievski… deben dejar hueco

Un equipo de fútbol es un ecosistema jerarquizado. En lo más bajo se encuentran esos jugadores que pasan tan desapercibidos dentro y fuera del club que casi nadie repara en su presencia, lo que termina generando conflicto con el entorno que los defenestra.

El caso de Dimitrievski es generacional. El normacedonio asumió que mientras estuviese Mamardashvili era imposible ser titular, pero tampoco convenció cuando tuvo sus oportunidades. Posteriormente llegó Julen, y ahora Stole maneja ofertas de destinos exóticos, sin intención de continuar en Valencia en la segunda vuelta. Lesionado y con menos margen de maniobra, espera al verano.

Con Cömert, el Valencia tiene claro que debe dejar hueco. Pese a actuaciones correctas, el club ha decidido mirar hacia otros frentes y, como con los nombres que le preceden, dejar espacio a los fichajes invernales de Corberán, que más que regalos son necesidades.