El delantero sudamericano está completando un inicio de temporada pletórico. 9 goles y 3 asistencias, todo sumado a una más que notoria participación lejos de los registros de los goles. El argentino está sabiendo combinar lo que es la tarea del gol con el producir lejos de la portería rival, notándolo un Inter que es, por el momento, el rival a batir en la Serie A.
Podemos estar ante el Lautaro Martínez más maduro de las últimas temporadas. Después de una temporada pasada floja en cuanto a cifras (22 goles y 3 asistencias), pero notable en lo colectivo (una final de Champions en una edición donde el de Bahía Blanca marcó 9 goles), el «10» neroazurro se está reencontrando con una gran versión suya, todo sumado a un Inter muy completo en todas las líneas que ya espera dejar el batacazo de la Supercoppa atrás y poner la directa hacia la vigesimoprimer Scudetto, una nueva más que correcta actuación en Champions y seguir avanzando en Coppa.
En estado de gracia
Que los grandes equipos del continente hayan preguntado alguna vez en el mercado por Lautaro no es de extrañar. Pese a parecer un delantero únicamente enfocado en la tarea de hacer goles, el ariete argentino no ha dejado de expresar que también es un utensilio más que válido para ejecutar a los zagueros rivales, moverlos del sitio y provocar acciones a favor del conjunto de Christian Chivu.
Esta temporada, el máximo goleador del Calcio ha provocado 28 faltas, además de salir victorioso hasta en 62 duelos, conceptos que sumados a su tarea de hacer goles —lo que se le exige principalmente— hablan de un delantero que abarca muchas zonas del ataque, y eso que acostumbra a estar acompañado de un delantero que le libera para que él pueda quedar principalmente encasillado en eso de batir porterías.
A pesar de que Bonny, Thuram o Esposito le hayan facilitado ese «trabajo sucio», que tiende a quedar encuadrado con uno de los dos delanteros que completan la zona de ataque, Lautaro no se ha olvidado de bajarse al barro, habiendo realizado inclusive 12 faltas en lo que va de curso y ensalzando esa capacidad de no estar únicamente donde al delantero se le exige.
Todo ello no da más que un hecho: el delantero se encuentra en uno de los picos de su carrera futbolística en cuanto a sacrificio y galones. A sus 28 años, está a poco menos de 6 goles de ser el tercer máximo goleador de la historia del Inter (quedando actualmente por detrás de Meazza, Altobelli y Bolisegna, habiendo disputado menor número de encuentros que los dos primeros). Concepto que no da más que a entender el peso e importancia que posee el ariete desde que recaló desde Racing hace 9 temporadas.
Con la mirada puesta en el Mundial
Muchos no lo dicen, otros sí, pero el disputar importantes competiciones con sus respectivas selecciones emociona y no poco a los jugadores, y más si hablamos de futbolistas sudamericanos, los cuales padecen de sobre excitación al representar al combinado nacional. Lautaro irá al Mundial, es un hecho, y lo hará posiblemente en uno de los picos de su carrera en cuanto a seriedad y galones.
Pese a haber tenido un importante rol en las Copa América conseguidas por la albiceleste (llevando 10 goles en la competición) y formar parte del combinado mundialista que consiguió la tercera estrella en Qatar, Lautaro no ha llegado nunca a su selección siendo uno de los buques insignia, de los que te duelen sacar del once. Messi siempre ha estado en boca de todos, además de otros perfiles, pero el canterano de Avellaneda ha sido más siempre una opción residual que una propia realidad, de ahí que no haya estrenado siquiera su casillero goleador en los mundiales.
Quedando presentada la cita mundialista de 2026 como una vital para el de Buenos Aires, donde deberá enseñar que ese mantenimiento de estado de forma no es únicamente cosa de los clubes, sino también compatible cuando se calza la albiceleste.
Un Inter que va asentándose
A pesar de la eliminación temprana en la Supercoppa (la cual se certificó mediante los penaltis) y no estar batiendo a rivales de importante calibre tanto en Serie A (derrotas ante Milan, Juve o Napoli) como en Champions (Liverpool o Atlético de Madrid), el conjunto dirigido por Chivu ha sabido hacer de tripas corazón, encontrándose como actual líder del Calcio, en la siguiente ronda de la competición copera y, un concepto a destacar, quinto clasificado en Champions League, donde suma 4 victorias por las 2 derrotas.
Porque es un hecho que bien es siempre aparecer en los partidos grandes, pero nadie dice que el conjunto milanés no lo haya hecho. Los encuentros en Champions acabaron decidiéndose por detalles (el del Atlético de Madrid, con un gol en el tiempo de descuento), habiendo dominado los de Chivu, mientras que en liga, solo el Napoli (hipotético rival a batir por la Serie A) ha sido capaz de vencer a los del Meazza por mayor diferencia (siendo un 3-1, puesto que la Juve venció al Inter por un frenético 4-3).
Aún no venciendo en el día D a la hora H, el Inter está reencontrándose mínimamente con esa continuidad y, sobre todo, un gran nivel grupal. Siendo esa mezcla entre juventudes que ya son realidades (Bonny, Bastoni o Dimarco) con la propia experiencia de la que no desiste el club (Calhanoglu, Zielinski, Akanji o el propio Thuram), lo que lleva al conjunto internista a no hacer ruido nuevamente, pero llegar al nuevo año optando a una gran actuación en todas las competiciones, porque en las que disputa, está vivo y quiere dar guerra en todas.

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