Los problemas del equipo en área rival provocan un nuevo frenazo para completar el ecuador de la temporada en el fondo de la tabla
El Granada continúa inmerso en una mala dinámica que parece no ver la luz al final del túnel. El equipo dirigido por Pacheta, que no conoce la victoria en Los Cármenes desde hace dos meses, sigue merodeando con el fondo de la tabla tras materializarse su quinto partido consecutivo sin sumar tres puntos de una tacada. Los rojiblancos recibieron al Castellón, uno de los equipos de la parte alta de la clasificación. En un encuentro caracterizado por constantes cambios de dominador a lo largo del encuentro, los problemas para transformar las numerosas llegadas en ocasiones de peligro y la falta de pegada volvieron a penalizar a los nazaríes durante todo el partido, más allá de un último cuarto de hora para el olvido que sacó de quicio al aficionado granadinista. De esta manera, los rojiblancos concluyen la primera vuelta con 22 puntos. La 20ª posición que ocupa el Granada hace prever una temporada en la que la palabra «descenso» se hará eco en los alrededores del Zaidín.
Tras unos primeros minutos de tanteo, el Granada, en su tónica habitual de las primeras partes, acumuló varias llegadas sin lograr la generación de disparos. Los rojiblancos comenzaron más enérgicos el duelo y, como muestra de ello, cerca estuvo Pascual de rematar un jugoso envío de Oscar desde el flanco derecho. A partir del minuto 20, los equipos se intercambiaron los roles, procediendo a ser el Castellón el dominador del encuentro. Los pupilos de Pablo Hernández generaban una constante sensación de peligro con sus triangulaciones en campo del Granada. Una duda de Diallo y Astralaga en un balón dividido estuvo cerca de provocar un buen susto en el que reaccionó bien Astralaga ante el disparo de Calatrava.
Pasada la media hora de juego, fueron los jugadores portadores de la elástica rojiblanca quienes volvieron a apretar en busca del primer gol de la tarde. Sola lo intentó con un remate de tacón tras un nuevo envío de Oscar cuya diana evitó el guardameta Matthys. Previamente, los jugadores del Granada protestaron una posible mano de Alberto Jiménez dentro del área que desde el VAR no consideraron como acción punible. Durante los últimos minutos de la primera parte, ambos equipos bajaron el ritmo. Controló el partido el Castellón durante esta fase ante un Granada más concentrado en defensa que en el resto de la primera mitad.
Al poco de comenzar la segunda parte, el Castellón dio un serio aviso que se quedó a milímetros de convertirse en un golpe de realidad. La escaudra blanquinegra logró encontrar a Camara en posición de uno contra uno ante Loïc Williams. El ariete recortó al zaguero y engañó en la definición a Astralaga al dirigir el disparo hacia el primer palo. No obstante, el VAR entró en escena y, tras una pausa que se hizo eterna, decretó que el delantero guineano recibió el pase en posición de un ligero fuera de juego. Se salvó el Granada de encarar el resto del partido a contra remolque.
Más allá del susto, los rojiblancos no comenzaron con buen pie la segunda parte. El equipo mostró muchos problemas para progresar con balón, con líneas poco juntas y posesiones que brillaron por su escasa duración en los pies de los jugadores. El Castellón, por su parte, se instaló en campo del Granada, aunque los rojiblancos se escudaron en área propia sin conceder excesivo peligro. A la hora de encuentro, Pacheta dio entrada a Pablo Sáenz por Rodelas. El alhendinense no aprovechó su oportunidad ante la ausencia de Faye, a quien se le echó de menos por la banda izquierda. Poco más tarde, el técnico burgalés introdujo en el verde a Trigueros por un Alemañ que se marchó con aparentes problemas físicos.
Los cambios, durante unos breves minutos, animaron al Granada con varias ofensivas que, por fin, concluyeron varios disparos a puerta. Arnaiz lo intentó en dos ocasiones y, en ambas, se topó con los guantes de Matthys. Especialmente destacable fue una mano hacia abajo del guardameta belga ante un disparo del mediapunta toledano que buscaba colarse por el primer palo. También probó fortuna Sergio Ruiz con un tiro desde la frontal que no quedó lejos de encontrar portería. Con todo por decidir, ambos equipos buscaban los tres puntos en la segunda parte, aunque bajaron los brazos en la recta final.
El último cuarto de hora desesperó a Los Cármenes. Los rojiblancos sacaron a relucir sus problemas con balón e incluso una actitud más que reprochable. El equipo tenía el balón, pero se veía incapaz de progresar ante el desorden posicional, las múltiples imprecisiones y el escaso dinamismo de los jugadores. En varias ocasiones, Astralaga, tras recuperar balones, tardaba en exceso en sacar de puerta ante la nula movilidad de los jugadores de campo. Los más de 14.000 aficionados presentes en el estadio hicieron notar su desesperación con constantes pitos que no lograron una reacción sobre el verde.
Tan solo Pascual dispuso de una ocasión en los últimos minutos tras un gran pase en largo de Loïc Williams. El delantero almeriense, cuyo ángulo de disparo se redujo ante la buena salida de Matthys, se nubló de cara a portería con una definición que atrapó en sus manos el meta belga. En pleno atasco nazarí, el Castellón trató de sorprender atacando los espacios tras las recuperaciones, pero tampoco lograron penalizar a los andaluces. Los cambios de Sola y Pascual por Bouldini y Gagnidze propiciaron el cambio de esquema a un 4-3-3 Arnaiz y Pablo Sáenz ocupando las bandas, pero el nuevo dibujo no mejoró las posibilidades ofensivas del equipo. La ausencia de fútbol y actitud de los pupilos de Pacheta terminó con un final de partido en el que nadie salió contento de Los Cármenes.

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