Getafe y Valencia llegan a su respectivo enfrentamiento de la segunda vuelta en un momento cuanto menos complicado. Los de Corberán, buscando salir de una zona roja en la que se han afincado casi desde el inicio de la competición, los de Bordalás, intentar parar la deriva padecidaa su vez que siguen esperando nuevos nombres que refuercen una plantilla bajo mínimos.
Los Getafe-Valencia son duelos que el no considerado panenkita disfruta. Poco tiempo de juego efectivo, pocos goles, amonestaciones, en general, manchar el balompié es lo que se desarrolla cuando estos dos equipos se han enfrentado durante las últimas campañas. El que estrena la segunda vuelta para ambos no depara menos, en lo que será una verdadera batalla para salir de una zona roja que ambos conocen y de sobra y de la que han acabado por librarse en las últimas temporadas, buscando repetir en la presente.
De la resaca de Copa al matchball liguero
El Valencia supo imponerse en Burgos el pasado jueves y es equipo de los cuartos de final de una competición donde está haciendo un buen papel y convenciendo, conceptos que debe traspasar a una competición liguera donde es hasta el momento, todo lo contrario que en la competición del KO.
El encuentro ante el conjunto de un viejo conocido como Bordalás es un verdadero matchball como bien lo fue el del Burgos. El copero para no realizar una de las mayores vergüenzas que se pudieran recordar en la era Meriton (una vergüenza de las muchas que hay, vaya) mientras que el enfrentamiento ante el Getafe se alza como el de la necesidad imperiosa de salir definitivamente de esa zona caliente de la clasificación y romper con un mal hacer fuera de casa el cual el conjunto valencianista porta desde la pretérita campaña.
Ganar en Getafe, el Valencia acabaría por quitarse de forma momentánea los grilletes de la zona que marca el descenso y rompería con sus difíciles registros, los cuales marcan como última victoria liguera, una en noviembre. Todo ello sumado a una verdadera bombona de oxígeno para un Corberán que anda sobre un alfiler a pesar de lo mucho que puedan reforzarle desde el Valencia.
Bordalás no quiere más sustos
La temporada del Getafe, como las últimas transcurridas, no es más que un parque de atracciones. Desde un presidente que hincha los salarios a los pocos jugadores del primer equipo que tiene la entidad, hasta un entrenador que debe hacer verdaderos milagros tirando de futbolistas todavía prematuros, el conjunto azulón ha conseguido pese a todo, mantener la categoría y seguir siendo, aunque en menor medida que en temporadas con mayor capacidad adquisitiva, un rival complicado, también para el que tiene delante en la vigésima jornada.
El conjunto del sur de Madrid tiene la mirilla cogida al Valencia, por lo menos en lo que es el Coliseum. Desde 2018, el Valencia no ha conseguido sacar los tres puntos en un estadio que se ha hecho vulnerable, viendo perder al conjunto azulón hasta en 4 ocasiones esta temporada, siendo el 5º peor local de la competición.
Lo que es un hecho y como el Valencia, los de Bordalás llegan en un mar de dudas y bajo el manto de la necesidad imperiosa de sumar de 3. Todo lo que no sea ello para despedir los encuentros en su feudo este mes de enero tras la derrota ante la Real Sociedad, acercaría más si cabe a los capitolinos sureños a esa zona de caída a la que tienden a acercarse en el ecuador de las temporadas tras inicios ligueros con las aspiraciones por los cielos.
Similitudes e historias juntos
Valencia y Getafe forman una pareja verdaderamente ideal y los hechos están ahí. Son como esos dos hermanos que han crecido juntos, que antes no se podían ni ver y que ahora tienen veladas más tranquilas, donde se reparten puntos y siguen las órdenes de cada uno cada vez que visitan la casa del otro.
Además, actualmente se parecen más de lo que creen, ambos tienen dos entrenadores que deben hacer verdadera magia con los utensilios que les dejan los mandamases que poseen, deberán hacer grandes esfuerzos para tener una segunda vuelta tranquila y para ello, visitar un mercado invernal que tienden a merodear durante las últimas temporadas por rebajas de última hora.
Además, han ocasionado batallitas verdaderamente fervientes, compartido jugadores, quedando todo ello en la memoria ante un encuentro como el de la vigésima jornada que se prevé realmente de aspiraciones, por ver si uno rompe la mala racha de no conocer la victoria contra el otro en los últimos 4 partidos (Getafe) u otro, por ver si gana fuera de casa y coge algo de aire en esa pelea donde ambos parecen estar destinados a encontrarse de aquí a mayo.

Más historias
Ron, ponle una marcha más
Sadiq da oxígeno a Corberán
La trituradora del Valencia