A 31 de mayo de 2026
El playoff de ascenso a LaLiga 2026 ya tiene a sus cuatro aspirantes definitivos: Almería, Málaga, Las Palmas y Castellón. Cuatro equipos, un solo billete a Primera y un escenario que promete convertirse en una batalla emocional, deportiva y mental. La fase regular ha terminado, pero lo verdaderamente importante empieza ahora. Y cada uno de estos clubes llega con una historia distinta, un pulso diferente y una urgencia común: subir.
La UD Almería, que hace apenas unas semanas parecía haber perdido el rumbo, ha logrado salir del túnel justo a tiempo. El equipo de Rubi vivía atrapado en una especie de recogimiento futbolístico, una penitencia autoimpuesta tras semanas sin ganar que habían llenado de dudas el vestuario y de inquietud a la grada. Pero la última jornada ofreció la señal que tanto esperaban: una victoria imprescindible ante el Valladolid, un triunfo que no solo certifica su presencia en el playoff, sino que además les devuelve el factor campo y, sobre todo, la confianza.
El partido en Zorrilla fue un ejercicio de resistencia emocional. El Almería golpeó desde el punto de penalti en la segunda parte y supo aguantar el empuje de un Valladolid insistente, aunque falto de precisión. Hubo momentos de dominio alterno, fases de sufrimiento y tramos en los que el equipo rojiblanco pareció perder el control, pero la ventaja se defendió con uñas y dientes. Tres puntos que valen mucho más que tres puntos: valen un respiro, un reencuentro con la identidad y la sensación de que el equipo llega vivo al momento decisivo.
Del recogimiento a la celebración. De la tensión acumulada durante semanas a los brindis por un objetivo cumplido. El Almería ha recuperado el pulso cuando más lo necesitaba y encara la promoción con la certeza de que, pese a todo, sigue siendo un aspirante real al ascenso. Lo importante empieza ahora, pero el camino hacia Primera continúa abierto.
El encuentro ante el Valladolid dejó claro que el equipo rojiblanco quería imponer su ritmo desde el primer instante. Leo Baptistao avisó dos veces antes del minuto diez, primero con un disparo que se marchó a córner y después con un remate de cabeza que obligó a Guilherme a intervenir sobre la línea. El Almería transmitía electricidad, pero también dejaba espacios que el Valladolid aprovechó para generar peligro. Andrés Fernández sostuvo al equipo con varias intervenciones decisivas, especialmente ante Latasa y Carvajal, en un primer tiempo que fue un intercambio constante de golpes.
El conjunto indálico, pese a su vocación ofensiva, se mostraba partido en algunos tramos. Le faltaba pausa, le sobraba precipitación y sufría para controlar la circulación del balón. Aun así, las ocasiones seguían llegando: Embarba rozó el gol en el 19, Arribas lo intentó sin éxito y Baptistao volvió a aparecer antes del descanso. El VAR anuló un tanto de Arribas en el añadido y el partido se marchó al descanso con la sensación de que todo seguía abierto.
La segunda parte cambió el escenario. El Almería encontró otra partitura, más directa, más vertical y más decidida. En el 54 llegó la acción que lo cambió todo: una falta lanzada por Embarba terminó con un penalti por mano de Ndiaye, señalado sin dudar por el colegiado. Arribas tomó el balón, respiró y lo transformó con frialdad. Gol, ventaja y un paso hacia el playoff.
A partir de ahí, el partido se convirtió en un ejercicio de supervivencia. El Valladolid empujó con todo, Escribá movió el banquillo y el Almería se vio obligado a defenderse más de lo que hubiera querido. Rubi introdujo cambios para refrescar piernas, pero el equipo seguía perdiendo balones y concediendo metros. Morcillo, Thalys y Arnau tuvieron ocasiones para sentenciar, pero el marcador no se movió. El pitido final llegó como un suspiro de alivio. El Almería estará en el playoff, aunque haya sido con agonía.
Mientras tanto, Málaga, Las Palmas y Castellón completan un cuadro de aspirantes que promete una promoción vibrante. Los boquerones llegan en plena euforia tras su triunfo en Zaragoza; Las Palmas, con un proyecto sólido que ha ido de menos a más; y el Castellón, con la ambición intacta de un recién ascendido que no quiere dejar de soñar.






Más historias
La U.D. Almería, gloria o infierno
El Almería se juega el ascenso en Gijón mientras mira de reojo al Valladolid
La victoria del Almería dejaría a Las Palmas sin opciones de ascenso directo