A 1 de junio de 2026
Sergio Ramos rompió este lunes su silencio sobre el fallido proceso de compra del Sevilla FC y defendió públicamente la actuación de su grupo inversor en una rueda de prensa que se prolongó durante cerca de una hora. El exfutbolista sevillista quiso ofrecer su versión de los hechos después de que los principales accionistas del club dieran por rotas las negociaciones, emitieran esta mañana un duro comunicado y llegaran incluso a anunciar posibles acciones legales por el desarrollo de la operación.
Lejos de dar por cerrada definitivamente la posibilidad de adquirir la entidad nervionense, Ramos insistió en que mantiene abierta la puerta al diálogo y reiteró su disposición a continuar negociando con los actuales propietarios. El camero aseguró que el objetivo de su proyecto sigue siendo asumir el control del club y liderar un proceso de recuperación económica e institucional en un momento que calificó como especialmente delicado para la entidad.
Uno de los aspectos centrales de su intervención fue la explicación de las modificaciones introducidas en la oferta inicial presentada meses atrás. Según detalló, los cambios no respondieron a una rebaja de la inversión prevista, sino a la necesidad de adaptar la operación a las recomendaciones financieras de LaLiga y los inversores recibidas durante el proceso de análisis del club. Ramos defendió que la nueva estructura incrementaba la aportación destinada a reforzar la tesorería del Sevilla mediante una ampliación de capital superior a la planteada inicialmente, con el objetivo de garantizar la viabilidad económica de la entidad.
El exinternacional español también rechazó las acusaciones lanzadas por los accionistas mayoritarios, quienes sostienen que se alteraron las condiciones pactadas en las fases finales de la negociación.
Ramos afirmó que no ha incumplido ningún compromiso y aseguró que todas las garantías económicas de la operación estaban respaldadas por entidades financieras de primer nivel. Asimismo, insistió en que los accionistas no perderían valor por sus títulos y que el precio ofrecido por acción se mantenía inalterable respecto a los acuerdos previos. Así señaló: «Con la primera oferta, que la hicimos en torno a las dos últimas semanas, este es el valor, que quitando la deuda neta y las pérdidas, se queda en 328 millones. Se queda de esta manera: 328 millones se quería el 100% del club. Sería 279 millones por el 85% de la cantidad, con una ampliación de capital de 80 millones. En la segunda pasaríamos entre 105 más 141 millones, más la segunda ampliación de capital que pasaría a 120 millones, más una segunda parte del pago que sería de 137 millones que es la segunda parte del pago. Se cobraría en dos pagos. Sumándole los dos pagos cambia en 3 millones, de 359 a 362, creo. 279 contra 274. Cinco millones menos, pero lo cobrarían en dos partes, no en una. La diferencia es de 5 millones de euros por el 85%. De este modo compraríamos al 67% y garantizamos la otra parte manteniendo el precio de la acción. Aquí hacemos hincapié de hacer una ampliación de capital de 120 en lugar de 80 millones. El segundo pago está garantizado al 100%, que es lo que queda estipular en el contrato el día que se firme. Se garantiza el mismo precio de la acción. Es lo mismo que pagamos en el primer pago. Se garantiza en pequeños detalles que después se acuerdan, pero está garantizado el cobro y el precio de la acción».
Durante su comparecencia también lanzó un mensaje dirigido a los propietarios del club, a quienes pidió un esfuerzo conjunto para afrontar la complicada situación económica que atraviesa la entidad. Ramos defendió que la prioridad debe ser el futuro del Sevilla y no las diferencias surgidas durante las negociaciones, subrayando que su grupo inversor está dispuesto a estudiar fórmulas que permitan acercar posturas y alcanzar un entendimiento.
La rueda de prensa llega en un momento de máxima tensión institucional. Horas antes, los principales accionistas habían emitido un duro comunicado en el que acusaban al entorno de Ramos de modificar unilateralmente las condiciones de la operación y de provocar la ruptura de un acuerdo que consideraban prácticamente cerrado. Además, anunciaron su intención de explorar nuevas alternativas para la venta de sus paquetes accionariales.
Pese a este escenario de confrontación, Sergio Ramos quiso cerrar su intervención con un mensaje de optimismo. El sevillano aseguró que su implicación en el proyecto responde exclusivamente a su vinculación sentimental con el club de Nervión y reiteró que seguirá trabajando para intentar alcanzar una solución que permita abrir una nueva etapa en la historia del Sevilla FC. Por el momento, el proceso permanece bloqueado, aunque ninguna de las partes ha cerrado completamente la puerta a futuras conversaciones.






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