3 julio, 2026

eldiariodeportes.es

PERIODICO DIGITAL DEPORTIVO PETENECIENTE AL GRUPO EMPRESARIAL BRAND LEADER COMUNICACION CIF B90418948 DIRECTOR GENERAL JAVIER SERRATO CALLE ANTONIO MACHADO LOCAL 5 -A 41927 MAIRENA DEL ALJARAFE TLFNO 600 844 934 direccion@eldiariodeportes.es

España 3- Austria O. España vence con solvencia

A 2 de julio de 2026

España firmó ante Austria una victoria que no solo la mete en octavos: la reconcilia con su mejor versión. Fue un partido lleno de momentos reconocibles, de ritmo, de presión alta y de una superioridad que se sostuvo durante los 90 minutos. Y, sobre todo, fue un encuentro con protagonistas claros y acciones que marcaron el pulso del duelo.

Desde el minuto 1, España dejó claro que quería mandar. La primera transición rápida terminó con un disparo de Lamine Yamal, demasiado centrado, pero suficiente para avisar a Schlager. En el minuto 3, Austria respondió con un centro por abajo que Cubarsí cortó con autoridad cuando Gregoritsch ya se preparaba para rematar. Fue el único momento de duda defensiva en el arranque.

El primer gran aviso español llegó en el minuto 7, cuando Laporte cabeceó un córner al primer palo y el balón salió rozando la escuadra. Un minuto después, Dani Olmo sacó un recurso técnico brillante con una volea que se estrelló en la defensa. España estaba cómoda, intensa y vertical.

Austria tuvo su primera gran ocasión en el minuto 17, con un centro de Sabitzer que Gregoritsch no alcanzó por milímetros. Pero la Roja respondió de inmediato: en el minuto 18, Porro puso un balón perfecto al segundo palo que Dani Olmo no pudo rematar por centímetros. Y en el minuto 22, Lamine estuvo a punto de llegar a un envío profundo de Porro que se quedó largo por muy poco.

El partido vivió su primer punto de inflexión en el minuto 28, cuando Cucurella fusiló desde el área pequeña tras un córner mal defendido por Austria. El gol no subió al marcador por una falta previa interpretada por el árbitro, una acción polémica que encendió a España. En el minuto 32, Schlager sostuvo a Austria con dos paradas decisivas: primero ante Lamine, que se inventó una jugada individual descomunal, y después ante Oyarzabal, que buscó el disparo abajo desde la frontal.

El premio llegó en el minuto 36. Cucurella levantó la cabeza, esperó el movimiento de Oyarzabal y le filtró un pase raso perfecto. El delantero de la Real definió con un toque sutil, congelando al guardameta y poniendo justicia en el marcador. España era superior en todo: ritmo, presión, circulación y ocasiones.

Antes del descanso, España rozó el segundo. En el minuto 45+2, Baena estrelló una falta en el travesaño y, en la segunda jugada, Lamine obligó a Schlager a un paradón a bocajarro. La Roja se fue al descanso con una sensación de dominio absoluto.

Austria intentó reaccionar tras el descanso. En el minuto 49, Oyarzabal avisó desde la medialuna. En el minuto 53, Rodri rozó el gol con un disparo desde fuera del área que salió lamiendo el palo tras tocar en Grillitsch. Y en el minuto 60, Austria tuvo su única ocasión real de peligro: Sabitzer centró desde la izquierda y Kalajdzic remató por encima del travesaño por muy poco.

El 2–0 llegó en el minuto 65, en una jugada que resume la identidad del equipo. Olmo cedió a Cucurella, que aguantó de espaldas y abrió para Baena. El centrocampista del Atlético puso un balón atrás perfecto y Pedro Porro, llegando desde segunda línea, definió con potencia. Un gol que premió su despliegue físico y su lectura del juego.

España siguió dominando. En el minuto 84, Lamine disparó a media vuelta y Alaba salvó sobre la línea cuando Schlager ya estaba vencido. Austria no podía contener las oleadas españolas.

La sentencia llegó en el minuto 88. Otra vez Cucurella, otra vez Oyarzabal. El lateral puso un centro raso impecable y el delantero remató con el interior desde el área pequeña para firmar su doblete. España terminó el partido atacando: en el minuto 90+4, Ferran Torres rozó el cuarto con un disparo cruzado que se marchó desviado.

España ofreció su mejor versión del torneo. La presión alta funcionó, la circulación fue rápida, las bandas generaron superioridades y la defensa transmitió seguridad. Oyarzabal fue decisivo con dos goles; Cucurella, enorme con dos asistencias; Baena, clave en la creación; Porro, contundente y vertical; Lamine, desequilibrante sin descanso; y Unai Simón, cada vez más cerca del récord de imbatibilidad en los Mundiales.