A 20 de julio de 2026
El Sevilla FC se prepara para cerrar una de las operaciones más relevantes de su verano. Akor Adams ha aceptado finalmente el contrato del Venezia, un paso decisivo que desbloquea una negociación que el delantero nigeriano había estirado durante días en busca de un mejor destino. Si no vuelve a cambiar de postura, firmará con el club italiano hasta 2030, con un salario que duplica el que percibe en Nervión, y que convierte la operación en una venta estratégica para el conjunto sevillista.
El acuerdo entre clubes llevaba tiempo encarrilado, pero faltaba la pieza clave: el visto bueno del jugador. Adams había frenado la operación esperando ofertas de mayor peso deportivo o económico, pero el mercado no ha terminado de responder a sus expectativas. Con su aceptación, el Sevilla entra en la fase final de un traspaso que puede alcanzar los 20,5 millones de euros, una cifra que podría elevarse hasta 23,5 millones si se cumplen determinados objetivos. Para un futbolista fichado por 5,5 millones procedente del Montpellier en 2025, la plusvalía es notable.
La dirección deportiva necesitaba una venta de este calibre para ganar margen de maniobra. El club arrastra limitaciones económicas que condicionan otras operaciones, como el interés de un grupo inversor vinculado a Evangelos Marinakis por Oso, actualmente paralizado. La salida de Adams permitirá liberar masa salarial y activar negociaciones que estaban en pausa, además de reforzar una delantera que ha quedado muy debilitada.
La situación del ataque es, de hecho, uno de los puntos más delicados de la plantilla. Akor Adams ya no viajó a Polonia para disputar el segundo amistoso de la pretemporada, una ausencia que evidenció que la operación estaba prácticamente cerrada. Con Alexis Sánchez, Neal Maupay y el propio Adams fuera del proyecto, Luis García Plaza solo dispone de Isaac Romero y Peque como delanteros específicos, una situación insostenible para afrontar la temporada.
El Sevilla deberá acudir al mercado con urgencia para reconstruir su frente ofensivo. La venta de Adams, aunque necesaria, obliga a acelerar la búsqueda de un sustituto que pueda asumir responsabilidades desde el primer día. El club trabaja en varios perfiles, consciente de que la planificación no puede esperar más.
La marcha del nigeriano, que llegó como una apuesta de futuro y ha dejado destellos de potencia y capacidad de ruptura, marca el inicio de un verano en el que el Sevilla necesita acertar más que nunca. Akor Adams se despide de Nervión con una operación que da oxígeno al club, pero también con la obligación de que su salida sea el primer paso de una reconstrucción que debe ser rápida, precisa y ambiciosa.






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