A 11 de agosto de 2026
La semana previa al debut liguero suele ser un termómetro fiable para medir el pulso de un club. En el Sevilla, ese pulso ya no es débil ni errático como hace unos meses: ahora late con una mezcla de urgencia, determinación y un plan que, por primera vez en mucho tiempo, parece ejecutarse con coherencia. La llegada de Robbie Ure, el delantero escocés que ha revolucionado la liga sueca, es el último movimiento de una maquinaria deportiva que ha acelerado justo cuando más falta hacía.
Ure aterrizó en Sevilla con la discreción de quien sabe que su nombre ya ha hecho suficiente ruido. A sus 22 años, y con un registro demoledor de 20 goles en 20 partidos con el IK Sirius, el ariete se ha convertido en una apuesta de presente y futuro para un club que necesitaba gol con urgencia. La operación, cerrada en 6,5 millones de euros fijos y variables que pueden elevarla hasta los 9,2 millones según diferentes objetivos, representa una inversión significativa para una entidad que ha pasado meses ajustando su economía al milímetro.
El escocés firma hasta 2031 y llega para ocupar el vacío que dejó Akor Adams, traspasado al Venezia. Su perfil encaja con la idea que Luis García Plaza reclamaba desde el primer día: un delantero corpulento, de 1,89 metros, capaz de atacar espacios y de imponerse en el área. No es casualidad que clubes de la Premier League como Chelsea o Manchester United se interesaran por él antes de que el Sevilla cerrara la operación.
Pero la tarde en Nervión no fue solo para recibir. También fue una jornada de despedidas. Alberto Flores puso rumbo al Granada, Joan Jordán al Estrela Amadora, y con ellos se marchó la última ficha de la época Champions. A estas salidas se suman las de Nianzou, Rafa Mir, Nyland, Gudelj, Azpilicueta, Januzaj, Alexis, Mendy y Maupay. La reducción de masa salarial es profunda, casi quirúrgica, y permite a la dirección deportiva moverse con mayor libertad en un mercado que exige velocidad y precisión.
En paralelo, la reconstrucción avanza. Vlachodimos —que vuelve cedido—, Fran González, Juan Iglesias, Sangante, Julio Díaz y Guridi ya forman parte del nuevo Sevilla. Ure es el séptimo fichaje, y todos estarán inscritos para el estreno liguero ante el Rayo Vallecano. La plantilla aún es corta, pero el club ha logrado algo que parecía improbable hace apenas dos meses: llegar al inicio de LaLiga con una estructura reconocible y sin sobresaltos administrativos.
La planificación, sin embargo, no está cerrada. El Sevilla trabaja en la incorporación de George Ilenikhena, delantero franco-nigeriano de 19 años, y en la llegada del centrocampista Kochorashvili. También se busca salida para Pedrosa, Cardoso, Gattoni y Ejuke, mientras se negocian las renovaciones de Oso y Castrín. Y aún podrían producirse ventas de jugadores como Agoumé o Rubén Vargas si el mercado aprieta.
La temporada 2026-2027 arranca con un Sevilla distinto, rejuvenecido, más liviano en salarios y con una apuesta clara por futbolistas con margen de crecimiento. La dirección deportiva de José Ignacio Navarro ha optado por un modelo híbrido: experiencia para sostener, juventud para acelerar. Nervión vuelve a moverse con intención, sin improvisaciones, y con la sensación de que, por primera vez en mucho tiempo, cada pieza encaja en un plan mayor.
A partir de ahora, como siempre, todo dependerá de si la pelota entra. Pero el trabajo previo, esta vez, no admite discusión: el Sevilla llega al inicio de LaLiga con una hoja de ruta definida y con un delantero que aterriza con la responsabilidad —y la ambición— de cambiar el rumbo del gol en Nervión.






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