20 agosto, 2026

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Málaga CF vuelve a Primera con personalidad pese a caer ante el Atlético: gran actuación de Joaquín y Alfonso Herrero en el debut de LaLiga 2026/27

A 19 de agosto de 2026

El Atlético de Madrid inauguró la temporada con una victoria que explica bien la jerarquía de un equipo acostumbrado a sobrevivir a cualquier escenario y la valentía de un recién ascendido que no se dejó intimidar por el Metropolitano. El 2-0 frente al Málaga fue mucho más que un marcador: fue la demostración de que los colchoneros tienen fondo de armario para resolver partidos en los que el plan inicial no funciona, y de que el conjunto andaluz ha regresado a Primera con una identidad reconocible, competitiva y sin complejos.

La primera mitad fue un ejercicio de resistencia y personalidad del Málaga. El equipo de Funes, que volvía a la élite después de años de reconstrucción, se plantó con descaro, presionó arriba y encontró en Joaquín y Larrubia dos lanzaderas capaces de incomodar a la defensa rojiblanca. Oblak tuvo que intervenir con un doble paradón que sostuvo al Atlético en el tramo final del primer acto, mientras los jóvenes debutantes del once de Simeone trataban de adaptarse a un ritmo que exigía precisión y madurez.

El descanso fue un punto de inflexión. Simeone, consciente de que el plan inicial no estaba rompiendo líneas, activó el banquillo. Kang‑in Lee, Álex Baena y Giuliano Simeone entraron para cambiar el partido desde la energía, la técnica y la lectura ofensiva. El Atlético comenzó a acelerar, a mover el balón con más intención y a encontrar espacios donde antes solo había tráfico.

El primer golpe llegó en el minuto 70. Kang‑in Lee recibió un cambio de orientación, encaró hacia dentro y soltó un disparo seco a la escuadra, imposible para Alfonso Herrero. Fue el tipo de acción que desnivela partidos igualados y que explica por qué el coreano es uno de los fichajes más ilusionantes del verano rojiblanco.

El Málaga intentó reaccionar, pero el desgaste acumulado y la lesión de Dani Lorenzo redujeron su capacidad de respuesta. El Atlético, ya dueño del ritmo, buscó el segundo con insistencia. Lo encontró Baena en el 84, ejecutando una falta con una precisión quirúrgica: balón por encima de la barrera, toque en el larguero y dentro.  Fue la sentencia y la confirmación de que el banquillo del Atlético tiene talento suficiente para decidir partidos sin necesidad de grandes alardes colectivos.

El Málaga se marchó derrotado, pero no disminuido. Alfonso Herrero, elegido como el mejor del equipo, lo resumió con orgullo: “Ha sido un partido que se ha decidido por dos detalles… estoy muy contento por el trabajo del equipo”. El conjunto andaluz mostró orden, valentía y una estructura competitiva que invita a pensar que su regreso a Primera no será efímero. La presión alta, la intensidad y la capacidad para generar peligro en transiciones fueron señales de un proyecto que sabe quién es y hacia dónde quiere ir.

El Atlético, por su parte, inicia la Liga con un triunfo que refuerza su idea de plantilla profunda y adaptable. No fue un partido brillante, pero sí un partido de equipo grande: resistió cuando tocaba, ajustó cuando era necesario y golpeó con talento cuando el contexto lo permitió. Kang‑in Lee y Baena, los dos goleadores, simbolizan la evolución del proyecto de Simeone hacia un fútbol más técnico, más creativo y menos dependiente de la épica.

El Metropolitano celebró dos golazos y un inicio de temporada que promete emociones fuertes. El Málaga, pese a la derrota, se marcha con la sensación de que puede competir en cualquier campo. La Liga empieza con un mensaje claro: el Atlético quiere volver a estar arriba y el Málaga ha regresado para quedarse.