El conjunto de Mestalla perfectamente podría estar en la jornada 41 de la pretérita temporada. Nada ha cambiado en el club ché en cuanto a lo que se prometió a finales de temporada. Ni inversión, ni cambio en el vestuario, mismo entrenador y un inicio liguero de poco futbol y jugadores agotados mentalmente. Desde el club, mantienen la premisa de los pocos fichajes y el respaldo a Corberán.
Se dijo «no» a la revolución
La temporada pasada fue de verdadero desgaste para el Valencia, que acabó a dos puntos de Europa como también pudo acabar en los puestos de descenso, donde residió gran parte de la temporada. La guerra entre jugadores y plantilla, donde los egos jugaron un gran papel hicieron que la atmósfera dentro del conjunto valencianista no fuese la mejor. Siendo el rendimiento del Valencia cuanto menos nulo durante la primera parte del año, acabando en puestos de descenso, para después maquillar al final de temporada.
El mal ambiente no tardó en llegar a la cúpula del conjunto ché, que no dudó en decantarse por la continuidad de Corberán y el cierre de grifo a una plantilla que ha tenido al Valencia durante la gran mayoría del tiempo en dos temporadas consecutivas, coqueteando y con el descenso como animal de compañía.
Pese a ello, hemos llegado a final de mercado y de la promesa del Valencia de hacer una nueva plantilla al entrenador que no dudaron en renovar no queda nada. El técnico continua a pesar del punto de nueve posiblemente que el club ché ha sacado en liga, al igual que parte de un grupo que quedó bajo la lupa por comportamiento extradeportivo y mal hacer sobre el campo.
Una nueva gestión deleznable perpetrada por un Valencia que tampoco ha apostado por la inversión en este mercado, como buena falta le hacía. Siendo la mayoría de los fichajes desechados por el técnico valenciano dado que no incrementan el nivel de la plantilla (de Haas, Dieng) y llegando a principios de septiembre sin delantero, defensa jerarca o un futbolista que dé sentido a un centro del campo desorientado en este inicio.
Inicio que crea pánico
Un mercado de no tapar los boquetes que el Valencia poseía dentro del club solo podía llevarte a un inicio donde se viesen las carencias, y con el Valencia para sorpresa de nadie, ha sido de esta manera. El conjunto valencianista ha padecido de falta de gol -con solo un tanto en los 3 encuentros-, falta de electricidad por bandas y de un futbolista que sea capaz de dar sentido al juego del equipo.
Además, al técnico del Valencia se le ha visto realmente superado por la situación, plasmando ello en esquemas que han asfixiado a los futbolistas además de matar las opciones que podía tener el conjunto de Mestalla de cara a ir hacia portería rival. La cual ha tocado realmente poco, al paso de haber chutado a portería menos de 10 veces en estos tres encuentros.
Aunque aquello que más se palpa y respira, que el Valencia parece estar condenado a una rotonda que solo su propiedad puede parar y no está dispuesta a ello por lo que haría falta hacer (fichajes y unas ventas que no se pueden acometer a causa del poco valor de mercado que tienen los jugadores del Valencia)
El Valencia, tanto entrenadores como jugadores se encuentran saturados los unos de los otros. Al paso de salir Rioja en comparecencias a decir, con sus palabras, que la idea del entrenador no cuaja ni mucho menos es fácil de seguir. Una situación que ya se vio la pretérita temporada y este año no ha hecho más que acrecentarse. Porque si dos polos no se entienden, ¿a quién se le ocurriría forzarlos a que estén unidos?
A contrarreloj para arreglar el mercado
En el mercado estaban puestas las esperanzas y estas mismas se disiparon con lo que ha hecho el conjunto de Mestalla en él. Hasta 40 días estuvo el club valenciano sin hacer una incorporación, tampoco agilizó posibles salidas. En general y como bien hace estas últimas temporadas, «dio portazo» a la actualidad del club y a la inversión. Una que no es más de 10 millones entre Arnau y Sato.
Pero el Valencia, como el mercado anterior, y el anterior, y el anterior, ha llegado al final de dicho dejando deberes para invierno. Clara muestra que el objetivo del club no es tener una plantilla competitiva que doble lo hecho la pasada, más bien seguir subsistiendo y no tener que hacer esfuerzos ni gastar horas en el mercado. Tampoco invertir, premisa más que principal de Meriton.
El conjunto de Mestalla cerró ayer a Elliot. Hoy intentará un delantero. Todo ello después de haber tenido casi 40 días para que Corberán, al que le prometieron proyecto y defendido en tantas ocasiones, tuviese un equipo presentable que no ha tenido. Muestra de ello, un inicio de liga que ha sembrado el pánico. Una situación que ya acostumbra y que forma parte de esta rotonda valencianista que ni de cara a la entrada a un nuevo estadio, ha tenido final.






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