15 septiembre, 2026

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¿Está el Sevilla para algo más?

Los jugadores del Sevilla abrazados /Fuente X (@SevillaFC)

Los hispalenses quieren seguir con la senda competitiva, afianzarse en la parte media-alta de la clasificación y mirar a Europa de cara 

El Sevilla ha arrancado la temporada con diez puntos de quince posibles y unas sensaciones que invitan al optimismo. Es el mejor comienzo liguero del conjunto hispalense en seis años e iguala el inicio de la temporada 2020/21, que terminó con una clasificación para la Champions League.

La comparación, evidentemente, no significa que este Sevilla vaya a repetir aquella temporada. Sería demasiado pronto e injusto. El equipo ya no juega para apagar incendios. Empieza a jugar con confianza y a comprobar que los nuevos están funcionando. Esto les ha permitido competir sin necesidad de desplegar un fútbol espectacular. Han hecho algo más importante: han aprendido a competir.

Competir antes que convencer

El conjunto hispalense está lejos de ser un equipo terminado. Hay partidos en los que le falta continuidad con el balón, aparecen pérdidas en zonas comprometidas y momentos de desconexión. Pero existe una diferencia respecto a la pasada temporada: el equipo no se rompe con tanta facilidad.

García Plaza arrancó la temporada con un equipo en horas bajas, con la necesidad de nuevas incorporaciones para construir un bloque competitivo y empezar a trabajar con el objetivo de mirar hacia la parte alta de la clasificación. Tras un gran mercado de fichajes por parte del club, el entrenador poco a poco ha ido consiguiendo sus objetivos. Ha dotado al bloque de una identidad reconocible y, sobre todo, de una regularidad que se echaba de menos.

El Atlético de Madrid, un punto de inflexión

El 1-3 en el Sánchez-Pizjuán puso al Sevilla frente al espejo. No bastaba con competir; había que resistir cuando el rival marca el ritmo y lo aumenta. El Atlético castigó el desajuste sevillista y mostró las dificultades de un conjunto que todavía buscaba su mejor versión.

Luis García Plaza tomó nota del encuentro. Destacó que, pese a la superioridad del rival, el equipo había sacado carácter competitivo y que, por momentos, había puesto en aprietos a los del Cholo. El entrenador se mostró satisfecho en la rueda de prensa posterior por la capacidad competitiva de su equipo, destacando que habían defendido bien, habían llegado a portería y habían demostrado tener recursos para hacer daño.

Aquel partido fue el inicio de lo que vendría después, con los nuevos jugadores más adaptados, entrenados y preparados.

En los partidos siguientes se midieron al Espanyol. El Sevilla fue capaz de mantenerse vivo con diez jugadores y acabar sacando un punto del encuentro. Una vez más, los hispalenses sacaban a relucir su carácter competitivo y hacían frente a las circunstancias.

Después llegó otro partido y apareció otro Sevilla. El equipo ganó 1-0, consiguió dejar su portería a cero y, durante buena parte de la segunda mitad, logró dominar el encuentro, instalándose en campo rival.

Partidos diferentes, pero con una misma conclusión: el Sevilla está aprendiendo a competir y a leer a sus rivales.

Los nuevos han venido a ganar

El Sevilla necesitaba que el mercado funcionara. Y, por ahora, lo está haciendo.

El club apostó por una mezcla de juventud y experiencia para reconstruir su plantilla, y los primeros partidos con las nuevas incorporaciones están dejando buenas sensaciones. No solo están jugando: están participando, cambiando la dinámica y, sobre todo, ganando.

La plantilla se está reconstruyendo y, a priori, parece que va por buen camino. Los jugadores están demostrando desde estas primeras jornadas que son capaces de competir y asumir responsabilidades, algo que puede acelerar el proceso de afianzamiento del equipo en la parte alta de la clasificación.

¿Y ahora qué?

¿Podrá el Sevilla mantener este ritmo?

El primer punto importante será la continuidad. Habrá que comprobar si el Sevilla es capaz de mantener su solidez, si los fichajes siguen aportando y si los jugadores importantes elevan su rendimiento. De este modo, el equipo podrá instalarse en la zona media-alta de la clasificación y empezar a mirar de frente a los grandes.

El segundo punto será la ambición. Seguir mejorando los registros, no bajar los brazos ante los grandes equipos ni en los partidos que se pongan cuesta arriba y, sobre todo, ser capaces de darle la vuelta a los encuentros. Si el Sevilla consigue mantener esa mentalidad, Europa podría convertirse en una opción real.

El Sevilla todavía tiene mucho que trabajar. Ahora empieza la competición de verdad, con un calendario exigente que pondrá a prueba a los de García Plaza y les obligará a responder ante todo lo que viene.

Los aficionados están ilusionados con esta plantilla, pero también mantienen la cautela. Como siempre, animarán a su equipo hasta el final.

Nervión está preparado para los grandes encuentros.