El mediapunta gallego aún no ha disputado un solo minuto en lo que va de temporada
El Real Betis ha comenzado la temporada como un tiro. Los béticos se sitúan en lo más alto de la tabla y en Champions ganaron su primer partido. Todo está saliendo a pedir de boca para Pellegrini en una temporada de máxima exigencia con tres competiciones del más alto nivel, pues el chileno ha conseguido enchufar a toda la plantilla, salvo a uno: Iker Losada.
Ilusionante en su momento para el Real Betis
Losada llegó al conjunto verdiblanco en verano de 2024 procedente del Racing de Ferrol tras una gran campaña en su anterior club, en el que se convirtió, junto con Iñigo Vicente, en el buque insignia del ataque del cuadro ferrolano. Tanto fue así, que finalizó la campaña 23-24 con 9 goles y 7 asistencias en 45 partidos, lo que le llevó al Real Betis a apostar por él. Se trató de un fichaje por el que peleaban varios clubes, pero finalmente, el club de las trece barras fue el que se llevó el gato al agua.
Se trataba de un fichaje que, a pesar de su gran rendimiento en Segunda División, generaba dudas, pues se trata de un perfil, por posición ocupada y abarcada en el terreno de juego, similar a los Lo Celso, Isco o Fornals que ya acaparaban el protagonismo en la sala de máquinas bética. Sin embargo, Pellegrini confiaba en que el estilo de juego del gallego y su talento en los metros finales encajasen en su esquema. Pero nada más lejos de la realidad.
Tras media temporada jugando minutos residuales debido a que no logró hacerse un hueco, acabó saliendo cedido al Celta de Vigo, equipo del que es canterano. La cesión se antojaba como una vía de escape atractiva, pues se anunció a Iker Losada como la vuelta de uno de los talentos de la cantera celeste. No obstante, el préstamo tampoco cuajó. No pasó de ser un futbolista de rotación y volvió al Betis tras un fugaz paso en Vigo sin pena ni gloria.
Los tiempos venideros no han sido mucho mejores, y es que tras encadenar otra cesión en el Levante UD, donde tampoco terminó de destacar, esta temporada aún no ha sumado ni un solo minuto con la elástica verdiblanca.
Un ascenso meteórico para caer en el olvido
Criado en la cantera del RC Celta, Iker debutó con el primer equipo en la temporada 2019-20, ante el Real Madrid, y la sensación, a pesar del resultado -el partido se saldó con un 1-3 para los merengues-, fue muy buena. El canterano, recién ingresado al terreno de juego, consiguió batir la meta rival. Esa temporada volvió a disputar tres encuentros más, pero no volvió a jugar con el primer equipo en las siguiente temporadas a pesar de ser una de las figuras del filial.
Finalmente, tras una gran campaña con el Celta Fortuna en la que marcó 9 goles y repartió 8 asistencias en Primera Federación, saltó al fútbol profesional de la mano del Racing de Ferrol, donde rápidamente se convirtió en una de las caras visibles de la categoría, abriéndose el debate por aquel entonces de quién era el mejor enganche de Segunda División, si Peque o él. Finalmente, uno fichó por el Sevilla y el otro por el Betis, y a ninguno le ha ido muy bien.
Tras su fichaje por el cuadro sevillano, Iker dejó de sumar minutos, volvió cedido a su equipo de formación, donde tampoco cuajó, y volvió a salir cedido al Levante. A pesar de disputar una mayor cantidad de minutos, eso sí, alternando titularidades con suplencias y sin tener un rendimiento superlativo -tan solo 3 goles y 2 asistencias en 26 partidos-, volvió al Real Betis, con quien tiene contrato hasta 2029, y con quien aún no se ha vestido de corto este año, y no parece que lo vaya a hacer mucho más, pues durante el verano se le ha buscado una salida, y en invierno, la hoja de ruta será la misma, sin indicios de que Pellegrini vaya a requerir de sus servicios hasta que llegue el momento.





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