Al conjunto de Mestalla le quedan «poques vesprades» a Mestalla, concretamente quince antes de dejar su hegemónico estadio para pasarse al que se encuentra en construcción en el barrio de Campanar. El Valencia, actualmente, está lejos de las posiciones de Europa y también está económicamente cogido con pinzas. Una situación que Meriton Holdings por el momento esquiva solo centrado en un cambio de estadio que apunta a no abrirse con competición europea.
En lo deportivo
En cuanto a lo que sucede sobre el tapete de juego, el conjunto de Mestalla hoy disputará contra el Racing de Santander un encuentro donde le va la vida y el no descolgarse en cuanto a quedarse en la zona de descenso. El inicio del conjunto de Mestalla, bueno no ha sido. Ni la victoria ante el Alavés como visitante limpia el mal hacer de los valencianistas.
Los de la capital de Turia empezaron la temporada con la premisa de cerrar los más de 100 años en el feudo de Mestalla con competición europea, pese a ello, actualmente están lejos de seguir la carrera por dichos puestos (últimos en la clasificación) y con la incógnita de cómo responderán los futbolistas en las jornadas que quedan ligueras. Donde la posibilidad europea se ha reducido de tal manera que el club ya ha reculado al «acabar lo mejor posible»
El futbol es de los futbolistas, y son los propios futbolistas del Valencia los que han decidido que el conjunto de Mestalla haya estado en más de 40 partidos en la zona de descenso y pocas, escasas, en Europa. Por lo que la aventura de Javier Aguirre depende de aquellos que han echado a Corberán, Baraja y algunos de los que conforman la actual plantilla, también a Gattuso. Por lo que las aspiraciones del club a Europa o acabar lo más arriba posible, pasan por las ganas que tengan de no «hacer la cama» decimosexto entrenador de la era Meriton.
En lo económico
En lo que a plata se refiere, el Valencia tampoco está para echar cohetes. La deuda en el conjunto de Mestalla ya antes de abordarse en la construcción del nuevo estadio estaba alta. Ahora, tras solicitar respectivas ayudas monetarias para llevar adelante el reciento, lo que debe el Valencia podría entrar a rondar los 600 millones de euros en el largo plazo. Una situación que lleva a que quien quiera comprar el Valencia, se eche realmente atrás, dado que no es solo ello, tambien lo que pueda pedir Peter lim que rondaba inclusive los 500 millones de euros.
Porque con el nuevo estadio, el Valencia hipotecó su futuro de la mano de un Goldman Sachs que le dejó ese dinero para construir lo que hoy se está haciendo en Cortes Valencianas. Y que probablemente y a menos de un respiro por parte de Peter Lim, el conjunto de Mestalla tendrá díficil maniobrar en el mercado de fichajes.
A ello se suma las «temporadas desperdiciadas» tenidas por el conjunto ché bajo el manto del magnate singapurense. Porque de las temporadas que ha estado la mano asiática en el Valencia, el conjunto ché únicamente ha disputado Europa en 3 ocasiones, por lo demás, ha sondeado el descenso y acabado la mayoría de las ocasiones en media tabla. Números que no le han llevado a recoger frutas de Europa (buenas cantidades monetarias), que hubiesen lavado las cuentas del club y llevarlo algo más saneado al nuevo estadio, como bien hicieron otros clubes como el Atlético de Madrid o el Villarreal.
Así será el nuevo estadio
En definidas cuentas, el conjunto de Mestalla está bajo una trampa «monetaria» de Lim, el cual apunta a tenerlo atrapado en sus zarpas hasta que decida cansarse más si cabe de su juguete y siga recuperando de lo invertido (sacará importante tajada del nuevo estadio tras el favor de los políticos). No habiendo vuelta atrás con un estadio que entrará en acción en la primera jornada de la próxima temporada, con dos competiciones a menos de un cambio radical.
Un estadio catalogado por el Valencia como de «extrema necesidad» para que el club siga avanzando, con 70.000 asientos -gran parte de ellos, zonas realmente caras- y unos abonos que van desde los 300 euros en zonas menos privilegiadas, hasta más allá de un salario mínimo en zonas «confort».
Todo ello sin saberse qué será del Valencia en dicho campo. Sin saberse si jugará Europa y si entrará con una plantilla óptima para «avanzar de verdad» más allá del mensaje vacío que ha ido soltando la directiva valencianista cuando se ha puesto un micrófono antes del cambio a Braulio Vázquez incógnita como un futuro lejano que, a día de hoy, luce hipotecado.






Más historias
José Gayà, «hasta el infinito y más allá»
Aguirre «avisa» a Javi Guerra
Javier Aguirre, otro «desfibrilador» para el Valencia