El catalán es, gracias a su polivalencia, una pieza importante en el sistema de Manuel Pellegrini
El Real Betis, año tras año, ha ido escalando como equipo y como club, hasta el punto de, a día de hoy, ser equipo de Champions League. Y no solo eso, pues parece ser que el cuadro verdiblanco no está de paso por la máxima competición europea. El conjunto de las trece barras ha llegado a la Champions pisando fuerte, con tres victorias en sus tres primeros partidos, situándose, hasta el momento, entre los 5 mejores de la competición.
Muy probablemente, la clave haya podido ser una gran gestión deportiva. Con el paso de los años, cada vez era más habitual encontrar un futbolista de renombre entre los fichajes del Real Betis, lo que ha hecho que los andaluces se hayan elevado hasta el máximo nivel de manera paulatina. Los futbolistas de renombre, sin duda, son en muchos casos, una garantía de rendimiento inmediato, y normalmente acaban relegando a futbolistas al ostracismo, lo que provoca su salida, como así ha ocurrido con futbolistas en los últimos tiempos, que tras haber sido piezas importantes, poco a poco fueron perdiendo peso en la plantilla hasta el punto de tener que marcharse del club al haberse quedado sin hueco.
Sin embargo, hay futbolistas que, a pesar de que su nivel, a priori, no esté a la par de los grandes nombres, siguen manteniéndose, por una razón u otra, en el plantel. Ya sea por perfil, por aportación al vestuario o por cualquier otro factor. Pero esta afirmación encaja a la perfección con el caso de un soldado de Pellegrini: Aitor Ruibal.
La recuperación de un futbolista importante
Tras varios meses en el dique seco fruto de una lesión de menisco que llevó arrastrando durante buena parte de la anterior temporada, Ruibal volvió a la convocatoria en el partido de Champions frente al Feyenoord, lo cual es una muy buena noticia ya que se trata de un futbolista muy importante para Pellegrinia pesar de no ser uno de los titulares habituales.
El catalán es uno de esos futbolistas que nunca necesitan acaparar los focos para terminar convirtiéndose en una pieza importante. Su polivalencia le permite desenvolverse en diferentes posiciones, tanto en defensa como en ataque, una característica que le convierte en una alternativa de garantías para Manuel Pellegrini. Ruibal puede actuar como lateral derecho, extremo por ambas bandas e incluso ocupar posiciones más adelantadas, adaptándose a las necesidades del equipo sin perder una de sus principales señas de identidad: el trabajo.
Porque si algo caracteriza al futbolista de Sallent de Llobregat es su entrega. Su capacidad para presionar, ayudar en defensa, recorrer metros y competir cada balón le ha permitido hacerse un hueco en una plantilla que, con el paso de las temporadas, ha ido elevando su nivel y sus aspiraciones. No siempre parte como titular ni es uno de los nombres más destacados del equipo, pero su presencia ofrece al técnico chileno una solución para diferentes escenarios. Y esa versatilidad, unida a su compromiso, explica por qué ha seguido contando con minutos de manera habitual.
Tres cesiones para consolidarse en el Real Betis
Sin embargo, su recorrido hasta consolidarse en el conjunto verdiblanco no fue sencillo. Antes de asentarse en la primera plantilla, el atacante tuvo que salir cedido hasta en tres ocasiones para continuar creciendo como futbolista. Primero pasó por el FC Cartagena, en Segunda División B, durante la temporada 2017-18; posteriormente recaló en el Rayo Majadahonda, en Segunda División, donde se convirtió en el hombre gol del equipo. Y, en la campaña 2019-20, dio el salto a Primera con el CD Leganés. Aquellas experiencias le permitieron acumular minutos y adquirir una experiencia que acabaría siendo importante para su futuro.
Su consolidación llegó en la temporada 2020-21, la primera de Manuel Pellegrini al frente del banquillo bético. Desde entonces, Ruibal se ha mantenido en la dinámica del primer equipo y ha ido ganando protagonismo hasta convertirse en uno de los futbolistas más fiables de la rotación. Su continuidad resulta especialmente significativa en un contexto en el que la competencia por hacerse un hueco en el once ha aumentado con la llegada de jugadores de mayor cartel. Pese a ello, el catalán ha seguido encontrando su espacio, demostrando que existen distintas formas de ser importante en un equipo que aspira a competir al máximo nivel.
Su compromiso también ha contribuido a estrechar su vínculo con el vestuario y con la afición. Ruibal representa ese perfil de futbolista que conecta con el bético por su esfuerzo y su identificación con el escudo, alguien que no necesita grandes gestos para ganarse el reconocimiento de la grada. Su polivalencia le da valor futbolístico, pero su carácter competitivo y su disposición para asumir cualquier papel han terminado de convertirlo en un jugador especialmente apreciado dentro del grupo.

Su vuelta, una gran noticia
Por todo ello, su regreso a una convocatoria después de varios meses apartado de los terrenos de juego supone una noticia positiva para Pellegrini. Aitor Ruibal todavía tiene que recuperar el ritmo competitivo y volver a sentirse plenamente futbolista sobre el césped, pero su vuelta amplía las alternativas del técnico en un tramo de la temporada en el que cada recurso puede resultar determinante. Ante el Feyenoord volvió a entrar en una lista, aunque finalmente no dispuso de minutos. El siguiente paso será recuperar progresivamente su lugar en el equipo y demostrar, una vez más, que su valor va mucho más allá de una posición concreta.
Porque Ruibal quizá no sea el futbolista que más titulares acapare, pero lleva años demostrando que el Betis puede contar con él. Un comodín para Pellegrini, un trabajador incansable y un jugador que ha sabido ganarse su sitio a base de perseverancia. Un auténtico soldado verdiblanco.






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