El Sevilla FC inicia el año 2026 con un partido que vale más que tres puntos. Este domingo, el Ramón Sánchez-Pizjuán será escenario de una final anticipada ante el Levante UD, donde los nervionenses se juegan algo más que la clasificación: se juegan el alma. Pero el ambiente no será el de las grandes tardes. La fractura entre la grada y el palco ha estallado en un nuevo conflicto que amenaza con dejar al equipo sin su motor emocional durante buena parte del encuentro.
El grupo de los Biris Norte ha anunciado una protesta contundente contra lo que consideran una ofensiva institucional y policial en su contra. La decisión del club de prohibir la exhibición de sus pancartas históricas como “Guardianes de Nervión” y “Ultras”, ha sido el detonante de una acción que marcará el partido desde el primer minuto.
Estas son las claves del plante:
- La Grada vacía: Los asientos del Gol Norte permanecerán desiertos durante los primeros 12 minutos del encuentro.
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Silencio absoluto: Una vez ocupen sus lugares, no habrá cánticos ni animación durante el resto de la primera parte.
- Retorno del apoyo: La animación se reanudará con normalidad a partir del minuto 45.

Según el comunicado oficial de Biris Norte, la prohibición de sus símbolos responde a una orden policial que se ampara en la Ley del Deporte para evitar dar visibilidad a grupos considerados violentos. El grupo denuncia que esta medida se basa en una lista “invisible y de dudosa legalidad”, y acusa al club de ceder ante una “caza” institucional que criminaliza sin pruebas.
La tensión se ha agravado tras los incidentes del último derbi sevillano, donde el lanzamiento de objetos desde la zona de Gol Norte obligó a suspender temporalmente el partido. Desde entonces, la vigilancia sobre el sector más activo de la afición se ha endurecido, y las consecuencias han llegado en forma de censura.
El Sevilla FC llega al duelo contra el Levante con la urgencia de sumar tres puntos que alejen el fantasma del descenso y permitan mirar hacia Europa. Pero lo hará sin el aliento de su grada más pasional durante la primera mitad, en un ambiente gélido y con pronóstico de lluvia.
La directiva, por su parte, se encuentra en el centro del huracán. La afición organizada se siente perseguida y silenciada, y el club deberá gestionar no solo la presión deportiva, sino también una crisis social que amenaza con prolongarse más allá del domingo.
“Seguiremos demostrando a quienes censuran, prohíben y persiguen que el Gol Norte nunca callará”, concluye el comunicado del grupo. La frase resume el pulso que se vive en Nervión: una lucha por la identidad, por el derecho a la expresión y por el papel de la grada como parte esencial del club.
Este domingo, el Sánchez-Pizjuán será testigo de un partido dentro del partido. Y el resultado, más allá del marcador, marcará el rumbo de una relación que hoy está más rota que nunca.

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