Los rojiblancos se adelantaron en la primera mitad con un gol de Pablo Sáenz, pero volvieron a perder un encuentro tras mostrar sus defectos en la recta final
El Granada cae eliminado de la Copa del Rey en un encuentro en el que los rojiblancos comenzaron con buenas sensaciones durante la primera parte, pero, como viene siendo habitual, se desplomaron durante la segunda mitad. Ante tan solo 4468 espectadores debido a los altos precios de las entradas, los nazaríes abrieron la lata a los nueve minutos de eliminatoria gracias a un gol de un Pablo Sáenz que se mostró muy activo durante el duelo. El ritmo del encuentro bajó hasta el comienzo de la segunda parte, en el que el Rayo logró remontar con dianas de Álvaro García y Pedro Díaz. Fue entonces cuando los rojiblancos, al igual que en sus participaciones ligueras, pagaron caro su inferioridad en ambas áreas y sacaron a relucir su falta de pegada y la falta de contundencia defensiva. Un tanto de Flores en propia puerta en el descuento puso fin al recorrido copero del Granada que deberá darle la vuelta a su pésima dinámica en la competición doméstica
Antes del propio pitido inicial del encuentro, los cánticos de «directivos dimisión» se hicieron eco y se mantuvieron a lo largo del encuentro. Los rojiblancos, llevando la iniciativa durante los primeros minutos, mostraron algunos problemas para progresar y algunas imprecisiones en los controles provocaron que se escuchara un ligero runrún en Los Cármenes. Los pupilos de Pacheta avisaron a las primeras de cambio con una jugada de Pablo Sáenz cuyo envío no logró impactar con potencia Bouldini. No obstante, fue en el minuto nueve cuando el propio Pablo Sáenz, muy activo durante la primera mitad, aprovechó un rechace tras un tiro de Rodelas que rompió el hielo y el navarro abrió la lata haciendo rugir a su afición.
Durante el resto de la primera parte, el partido se caracterizó por un ritmo muy bajo con un Rayo propositivo a partir del cuarto de hora sin amenazar en exceso. Los madrileños apenas asumieron riesgos a pesar del resultado y el equipo andaluz se sintió cómodo durante varias fases del encuentro. En la recta final de encuentro previa al descanso, el Rayo logró transformar varias llegadas desde la banda derecha que solucionaron principalmente Astralaga, Loïc Williams y el canterano Flores, este último especialmente atento en cada duelo que requería su presencia. A pesar del control y las contadas amenazas del Rayo, fue el Granada quien dispuso de la ocasión más clara anterior al descanso, pero Bouldini erró en el chut a portería vacía tras un ligero toque del guardameta Cárdenas.
Al poco de comenzar la segunda mitad, el Rayo empató el encuentro con un gol de Álvaro García desde la frontal que entró llorando en la portería. Un toque en la zaga nazarí provocó que el balón desviara su trayectoria y superara la línea de cal raspando la madera. El Rayo aprovechó el subidón anímico tras la diana para buscar una remontada veloz, aunque los andaluces resistieron dichas ofensivas.
Al borde de la hora de juego, Pacheta movió el árbol introduciendo en el verde a Lama y Pascual por Loïc Williams y Bouldini. Posteriormente, los problemas físicos de Gagnidze obligaron a sus sustitución, prestando su lugar a Sergio Ruiz. La igualdad se impuso en el juego con el paso de los minutos. Ambos equipos trataban de lograr el ansiado gol a través de ataques verticales. Los rojiblancos perdonaron el 2-1 en un nuevo centro de Rodelas que cabeceó Pascual con muy poca fuerza desde una posición muy cercana a la guarida defendida por Cárdenas. Para colmo de los andaluces, del posible 2-1 pasaron al 1-2 en un abrir y cerrar de ojos. Pedro Díaz compró lotería con un disparo lejano y le tocó ‘el Gordo’. El disparo del gijonés, a priori sencillo para Astralaga, contactó con las mallas tras una notoria pifia del cancerbero granadinista.
En busca de intentar volver a colocar las tablas en el último cuarto de hora, Pacheta agotó sus cambios dando entrada a Alemañ y Arnaiz por Rodelas y Oscar. Los rojiblancos intentaron obrar el segundo tanto, aunque la falta de pegada y las imprecisiones se convirtieron en el muro de los de Pacheta. Tan solo Pablo Sáenz dispuso de una ocasión en un mano a mano que, tras ser estorbado por la zaga rayista, tuvo que definir con la diestra. Cárdenas salvó a ‘la franja’ mandando el esférico a córner. El Granada no fue capaz de mostrarse superior al Rayo y se atascó una y otra vez. En el descuento, Ratiu se plantó solo ante Astralaga y, tras regatear al guardameta, Flores se anotó en su propia puerta en un intento a la desesperada por evitar el tanto. Finalmente, los rojiblancos volvieron a caer en una segunda parte que, en lugar de costar puntos, costó una eliminación copera.

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