10 de enero de 2026
La UD Almería volvió a tropezar en el momento menos oportuno. El empate en Anduva (2-2) ante el colista deja una sensación amarga en el conjunto de Rubi, que fue capaz de igualar el partido en los minutos finales, pero que volvió a mostrar carencias defensivas, falta de contundencia y una preocupante incapacidad para cerrar encuentros ante rivales de la zona baja. El punto, lejos de ser un alivio, sabe a castigo: el Almería desaprovecha una ocasión de oro para meterse en puestos de ascenso directo.
El partido comenzó con un guion que se está repitiendo demasiado esta temporada. En la primera llegada del Mirandés, la defensa indálica volvió a mostrar dudas y falta de contundencia. El debutante Javi Hernández, cedido por el Espanyol, entró solo en el área para firmar el 1-0. Un golpe inesperado, pero no sorprendente para un Almería que sigue encajando goles evitables.
Rubi pidió reacción inmediata y el equipo respondió con llegadas de Baptistao y Centelles, pero sin precisión.
A partir del minuto 20, el Almería tomó el control absoluto del partido. El Mirandés reculó, pero los rojiblancos no supieron transformar su dominio en ocasiones claras. Solo un disparo envenenado de Arribas, que se estrelló en el poste, cambió el rumbo del encuentro. El rechace cayó en los pies de Álex Muñoz, que empató el partido antes del descanso.
El 1-1 parecía el punto de inflexión para que el Almería impusiera su superioridad. Pero no fue así.
Nada más comenzar la segunda parte, el Mirandés volvió a encontrar un agujero en la zaga almeriense. Otra vez Javi Hernández, esta vez con un disparo con rosca desde la frontal, puso el 2-1. Un golazo, sí, pero precedido de una acción en la que el Almería defendió con demasiada pasividad.
El equipo de Rubi volvió a remar contracorriente, obligado a reaccionar ante un rival que, pese a ser colista, jugó con más convicción y verticalidad.
En el tramo final, el Almería se volcó sobre el área rival. Arribas, Embarba y Baptistao probaron una y otra vez a Nikic, que firmó una actuación sobresaliente. El portero montenegrino parecía decidido a cerrar la portería.
Pero en el minuto 85 llegó la jugada clave: Marí cometió un penalti inocente sobre Arribas, que el propio madrileño transformó para poner el 2-2 definitivo.
El Almería buscó el tercero, pero ya era tarde.
El empate deja al Mirandés como colista, pero al Almería le supone un frenazo importante. Según la prensa almeriense, el equipo “destapó de nuevo sus carencias defensivas” y “perdió una oportunidad desesperante de meterse en ascenso directo”.
Rubi, que apostó por un 4-4-2 más pragmático, no encontró la solidez que buscaba. Y el equipo vuelve a mostrar un patrón preocupante: encaja en la primera llegada rival, domina sin claridad, reacciona tarde y depende demasiado de acciones individuales.
El punto evita un desastre mayor, pero no tapa los problemas. El Almería sigue sin mostrar la autoridad que se espera de un candidato al ascenso. Y en una liga tan apretada, cada tropiezo ante rivales de la zona baja pesa el doble.
El equipo deberá mejorar y fichar si quiere aspirar a algo más que pelear por entrar en playoff.

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