El Málaga CF salió victorioso de un derbi cargado de tensión y de urgencias en El Arcángel, donde casi 19.000 aficionados empujaron a un Córdoba que lo intentó todo pero se estrelló contra un rival más sólido, más eficaz y mejor gestionado en los momentos clave.
El partido comenzó con un Córdoba valiente, decidido a mandar desde el primer minuto: Requena avisó con un disparo desviado, Bri y Carracedo generaron peligro por los costados y Sintes tuvo un cabezazo claro que atrapó Alfonso Herrero sin apuros. Pero el Málaga, que ya había avisado con una llegada de Rafita, golpeó primero. En el minuto 29, Larrubia encaró a Sintes, lo superó y batió a Iker Álvarez por el palo corto, un gol que cambió por completo el ritmo del encuentro y dio al equipo de Funes la tranquilidad que necesitaba para asentarse.
A partir de ahí, el Málaga creció, igualó fuerzas y obligó al Córdoba a remar contracorriente. El conjunto blanquiverde siguió insistiendo, pero la falta de acierto y la solidez malaguista fueron marcando la diferencia. En la recta final del primer tiempo, Jacobo tuvo una ocasión clara que volvió a desbaratar Herrero, preludio de lo que sería su actuación decisiva en la segunda mitad. Tras el descanso, el partido se volvió más trabado y el Córdoba sufrió un golpe inesperado: Alberto del Moral cayó lesionado en el 53’ y tuvo que ser sustituido. Poco después, Álex Martín también se vio obligado a abandonar el campo, lo que obligó a Iván Ania a recomponer la defensa colocando a Albarrán como central y a Percan en el lateral derecho.
Pese a los contratiempos, el Córdoba no dejó de empujar. Dalisson rozó el empate con un disparo desviado, Isma Ruiz vio cómo Niño sacaba su cabezazo bajo palos y Adri Fuentes obligó a Herrero a una intervención salvadora en el 87’. El Málaga, mientras tanto, gestionó el partido con inteligencia, introduciendo cambios para refrescar piernas y blindar el resultado. Incluso llegó a marcar el 0–2, pero el tanto fue anulado por fuera de juego de Niño. El tramo final fue un asedio blanquiverde, con seis minutos de añadido y El Arcángel volcado, pero el Málaga resistió con orden y oficio. Tras el pitido final, un encontronazo entre Einar y Carracedo acabó con ambos amonestados, reflejo de la tensión acumulada en un derbi que se jugó al límite.
La noche estuvo marcada también por la situación fuera del estadio: debido al accidente ferroviario en Adamuz, el Ayuntamiento pidió evitar la autovía y habilitó carriles bus y zonas ACIRE para facilitar la evacuación de aficionados. En lo deportivo, el Málaga se llevó un triunfo de enorme valor que lo impulsa en la lucha por el play off, mientras que el Córdoba encaja una derrota dolorosa, marcada por las lesiones y por la falta de acierto en los metros finales, en un partido que tuvo ocasiones suficientes para haber cambiado su destino.






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