A 20 de enero de 2026
El Cádiz CF pierde a su futbolista más determinante en el peor momento posible. Las pruebas diagnósticas realizadas este martes han confirmado que Iuri Tabatadze sufre una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco de su rodilla derecha, una lesión grave que lo obligará a pasar por quirófano en los próximos días y que lo deja fuera de combate para lo que resta de temporada.
La acción que desencadenó el infortunio se produjo el pasado domingo en el Carlos Belmonte, apenas unos minutos después de que el extremo georgiano ingresara al terreno de juego. En una disputa fortuita con un rival, Tabatadze cayó al césped con evidentes gestos de dolor, incapaz de apoyar la pierna derecha. Las alarmas se encendieron de inmediato en el banquillo cadista, y las peores sospechas se han terminado confirmando.
El impacto deportivo es enorme. Tabatadze no solo era una pieza clave en el esquema de Gaizka Garitano, sino también el máximo goleador del equipo, con seis tantos que habían resultado decisivos en la lucha por la permanencia y en varios partidos ajustados. Su capacidad para cambiar encuentros desde el banquillo, su verticalidad y su instinto en los minutos finales lo habían convertido en un recurso imprescindible.
Las estadísticas hablan por sí solas: cada vez que Tabatadze marcó, el Cádiz no perdió. Su ausencia obliga ahora al cuerpo técnico a replantear la estructura ofensiva y a buscar soluciones inmediatas en un mercado de invierno ya de por sí complejo.
El club ha confirmado que el jugador será intervenido quirúrgicamente en los próximos días. A partir de ahí, comenzará un proceso de recuperación que, aunque no se ha detallado oficialmente, suele oscilar entre seis y nueve meses en lesiones de este tipo, dependiendo de la evolución del futbolista y de su respuesta a la rehabilitación.
El Cádiz, fiel a su política de prudencia informativa, no ha ofrecido plazos concretos, pero la realidad es clara: Tabatadze no volverá a vestir de amarillo esta temporada.
La lesión supone un duro revés para un jugador que estaba viviendo su mejor momento desde su llegada a la Bahía. Su explosión goleadora, su conexión con la grada y su creciente protagonismo lo habían convertido en uno de los nombres propios del curso.
Para el vestuario, la pérdida es doble: se marcha temporalmente un futbolista diferencial y también un perfil competitivo que había aportado carácter en los tramos más exigentes de los partidos.
El Cádiz deberá reaccionar con rapidez. La dirección deportiva se enfrenta a un escenario inesperado que obliga a replantear prioridades y a valorar incorporaciones que compensen la ausencia del georgiano.






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