A 1 de febrero de 2026
El Real Betis logró una victoria sufrida y de enorme valor ante un Valencia combativo que vendió cara su derrota en La Cartuja. El 2-1 final refleja un encuentro vibrante, lleno de alternativas, polémicas, ocasiones claras y un desenlace que mantuvo en vilo a la grada hasta el último suspiro. Fue un partido de los que dejan huella: intenso, emocional y decidido por detalles.
El choque comenzó con un Valencia desatado, decidido a golpear primero. Danjuma, Gayà y Ugrinic marcaron el ritmo de un arranque frenético en el que los visitantes encadenaron llegadas peligrosas. La primera gran sacudida llegó a los diez minutos, cuando el colegiado señaló penalti sobre Danjuma. Pepelu asumió la responsabilidad, pero Álvaro Valles, gigante bajo palos, adivinó la intención y detuvo el lanzamiento con una estirada espectacular que levantó a la afición bética.
El Valencia no se vino abajo. Al contrario, mantuvo la intensidad y encontró premio poco después. En el minuto 19, Luis Rioja, que no celebró por su pasado bético, soltó un zurdazo desde fuera del área que se coló ajustado al palo. Un golazo que hacía justicia a los méritos del conjunto ché en el primer tramo del encuentro.
El Betis reaccionó con orgullo. Apenas tres minutos después, una mano de Copete dentro del área fue sancionada como penalti. Chimy Ávila, tomó el balón con determinación y fusiló a Dimitrievski para poner el 1-1. El empate dio aire a los de Pellegrini, que comenzaron a asentarse en el partido, aunque sin llegar a dominarlo por completo.
La segunda parte arrancó igual de eléctrica. El Valencia volvió a rozar el gol con una doble ocasión clarísima que Valles volvió a desbaratar con reflejos felinos. El Betis, incómodo, necesitaba un cambio de rumbo, y Pellegrini lo encontró con la entrada de Pablo Fornals, que aportó claridad y pausa en tres cuartos de campo.
El tramo final fue un intercambio de golpes. Abde tuvo en sus botas uno de los goles de la jornada tras un control acrobático y dos recortes de fantasía, pero su disparo se marchó por fuera. Sadiq, recién ingresado, también agitó el partido con acciones de enorme calidad que helaron a la grada bética. El Valencia, pese al desgaste, seguía vivo y amenazante.
Y cuando el empate parecía inevitable, llegó el momento decisivo. En el minuto 87, Deossa protagonizó una cabalgada de treinta metros que rompió líneas y sembró el caos en la defensa valencianista. Su disparo, tras un primer rechace, cayó a los pies de Pablo Fornals, que remató dos veces: la primera la sacó Copete con la rodilla, pero la segunda acabó en el fondo de la red. El 2-1 desató la locura en La Cartuja.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de resistencia. El Valencia dispuso de una falta peligrosa en el 94’, pero el Betis supo sufrir y cerrar un triunfo que refuerza su moral y su posición en la tabla. El equipo de Pellegrini mostró carácter, pegada y capacidad de reacción ante un rival que mereció más por su valentía y su despliegue físico.
El Betis se queda con tres puntos de oro en un partido que tuvo de todo: penaltis, polémica, paradas decisivas, golazos y un final de infarto. Una noche grande de fútbol en Sevilla.






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