A 22 de mayo de 2026
El Sevilla FC afronta su última parada de la temporada en Balaídos con un escenario inusual: por primera vez en meses, el equipo viaja sin la angustia de mirar la clasificación. La permanencia quedó sellada matemáticamente la pasada jornada y Luis García Plaza encara el cierre del curso con la serenidad que da haber cumplido el objetivo, aunque insiste en que el equipo debe competir hasta el final ante un Celta que se juega certificar su billete europeo.
El técnico madrileño ha tenido que rehacer la convocatoria respecto al duelo ante el Real Madrid. Cuatro futbolistas se quedan fuera por distintos motivos. La ausencia de Juanlu era la única prevista: el canterano cumple ciclo de amonestaciones tras la amarilla que vio en el Sánchez-Pizjuán. El caso de Januzaj responde a un proceso vírico que lo ha dejado sin fuerzas durante la semana, mientras que Mendy sufrió un fuerte golpe en el tobillo en el último entrenamiento y no viajará. A ellos se suma Castrín, una de las irrupciones más destacadas del tramo final de Liga, que arrastra molestias y se quedará en Sevilla para evitar riesgos.
El resto del grupo viajará a Vigo, incluido un nombre que marcará la tarde: César Azpilicueta. El navarro anunció este viernes que pondrá fin a su carrera profesional al término de la temporada, una decisión que ha generado un profundo respeto en el vestuario y en el cuerpo técnico. Luis García Plaza no solo confirmó su presencia en la convocatoria, sino que adelantó que será titular en Balaídos. El entrenador, visiblemente emocionado, destacó su trayectoria y su impacto en el día a día: “Es un futbolista de los que hacen mejor a un equipo incluso cuando no juega. Un profesional de los que ya no quedan”.
La despedida de Azpilicueta añade un componente emocional a un partido que, en lo deportivo, servirá para evaluar a varios jugadores jóvenes que han ganado protagonismo en las últimas semanas. En el club valoran muy positivamente el rendimiento de la cantera en este tramo final, especialmente en un contexto de lesiones y urgencias clasificatorias. La idea es que varios de ellos formen parte del proyecto del próximo curso, independientemente de los movimientos que se produzcan en verano.
Mientras tanto, el Celta llega con la obligación de cerrar su clasificación europea ante su afición. El conjunto gallego ha firmado una segunda vuelta notable y depende de sí mismo para asegurar su presencia en la próxima edición de la Conference League. El ambiente en Balaídos será de celebración contenida, pero con la exigencia de rematar la faena.
Para el Sevilla, el partido servirá como punto final a una temporada convulsa, marcada por cambios en el banquillo, lesiones y una lucha por la permanencia que se ha prolongado más de lo deseado. Luis García Plaza ya ha deslizado que el club necesita claridad institucional cuanto antes para planificar el futuro, especialmente en un verano que se prevé movido en los despachos.
En Balaídos, sin embargo, todo quedará en un segundo plano cuando el balón eche a rodar. Será la última función de Azpilicueta, el cierre de un año de supervivencia y el inicio de un nuevo capítulo para un Sevilla que, por fin, respira.






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