11 julio, 2026

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España 2- Bélgica 1. España suma y sigue a Semifinales

A 10 de julio de 2026

España sobrevivió a una noche que parecía escrita para el infarto. En Los Ángeles, en unos cuartos de final que exigían precisión, carácter y una pizca de suerte, la selección de Luis de la Fuente encontró el camino hacia sus segundas semifinales de un Mundial gracias a un nombre que ya forma parte de la mitología reciente del fútbol español: Mikel Merino. El centrocampista volvió a aparecer cuando el reloj ardía, cuando el partido se inclinaba hacia la prórroga y cuando Bélgica resistía como un muro. Su gol en el minuto 88 —otro más en su colección de golpes decisivos— desató la locura y empujó a España hacia una cita con Francia que ya se siente histórica.

El partido comenzó con España dominando desde el inicio, imponiendo ritmo y posesión ante una Bélgica que esperaba atrás, consciente de que su supervivencia dependía de resistir. La primera recompensa llegó en el minuto 30, cuando Fabián Ruiz cazó un rechace de Courtois tras un disparo de Dani Olmo y mandó el balón a la red. Un gol que confirmaba el buen pulso español y que parecía abrir el camino hacia un partido más cómodo. Pero el fútbol, siempre imprevisible, tenía otros planes. En el minuto 41, Charles De Ketelaere silenció el estadio con un cabezazo picado tras un centro de Castagne, aprovechando la única llegada clara de Bélgica en toda la primera mitad. Era el primer gol que España encajaba en el torneo, un golpe frío que obligaba a volver a remar.

La segunda parte se convirtió en un ejercicio de paciencia. España gobernaba el balón, acumulaba posesiones largas y buscaba a Lamine Yamal, que dejó destellos pero no logró romper el partido. Bélgica, cada vez más replegada, se aferraba a Doku como única vía de escape. El encuentro cambió de tono en el minuto 72, cuando Thibaut Courtois cayó lesionado y abandonó el campo entre lágrimas. Su salida dio entrada a Senne Lammens, un guardameta joven que pronto sería protagonista involuntario del desenlace.

Luis de la Fuente movió el banquillo con valentía. Entraron Pedri, Ferran Torres, Nico Williams… y, sobre todo, Mikel Merino, que saltó al campo en el minuto 86. Dos minutos después, el destino volvió a elegirlo. En el minuto 88, Pau Cubarsí se atrevió con un disparo lejano que Lammens no logró blocar. El balón quedó muerto en el área pequeña y allí apareció Merino, más rápido que todos, más decidido que nadie, para empujar el gol que cambió la historia del partido. Otro gol en el 88. Otra vez Merino. Otra vez España al borde de la gloria.

Los últimos minutos fueron una prueba de resistencia. Bélgica, sin De Bruyne, lesionado y sustituido tras ver amarilla en el minuto 85, empujó con más corazón que claridad. España defendió con orden, con cabeza y con la serenidad que exige un Mundial. En el minuto 98, el árbitro señaló el final: España estaba en semifinales, 16 años después, con una victoria que mezcla sufrimiento, talento y ese toque de fortuna que siempre acompaña a los equipos destinados a algo grande.

La selección española, que ya suma 36 partidos sin perder, se cita ahora con Francia en un duelo que promete ser una batalla de estilos, generaciones y ambiciones. Pero lo que queda claro es que esta España, la de Luis de la Fuente, sabe ganar cuando toca sufrir, sabe aparecer cuando el reloj aprieta y, sobre todo, sabe que en los momentos decisivos siempre hay un nombre que emerge: Mikel Merino, el hombre que ha convertido los minutos finales en su territorio sagrado.