15 septiembre, 2026

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Revolución tardía pero realizada en Valencia

Braulio Vázquez coge el testigo que ya tuvo hace más de una década.

El conjunto de Mestalla «se cargó» ayer a Ron Gourlay, Carlos Corberán, Lisandro Isei, Hans Gilhaus o Andrés Zamora. Principales figuras del proyecto a futuro del conjunto de Mestalla. La situación agónica vivida en Mestalla ha catapultado a Kiat Lim a tomar la decisión, trayendo a Braulio Vázquez y un nuevo entrenador anunciado en breves como parte de una nueva directiva con perspectiva nacional y a futuro.

Todo por los aires (aunque muy tarde)

Tras varias semanas aguantando, el Valencia ha decidido acabar dando ese paso del que tanto miedo tenía. Echar a Corberán se presentaba como una tarea realmente difícil tras los antecedentes que había con dicho. La promesa de ser su entrenador a futuro, una renovación que ha costado cara al Valencia y haber pagado su cláusula de rescisión en un pasado (en los 2,4 millones), hacían que fuese difícil para el Valencia dar el paso. Más si cabe cuando la cláusula para acabar con el contrato en vigor del técnico era de 6 millones de euros, hecha por Ron Gourlay.

El escocés es quien ha movido los hilos para montar el tinglado que, hasta ayer, estaba en el Valencia CF. Él trajo a los supuestos scouts de Sudamérica, Europa y demás continentes, los cuales han tenido un papel más bien residual y han sido sustituidos por Braulio Vázquez, quien conoce el club de trabajar con Llorente y llevar al Valencia nombres como el de Roberto Soldado, Tino Costa o Jonas Gonçalves.

Lo de Ron Gourlay ha pasado a la historia como una de las manchas más negras del conjunto valencianista en los últimos años. El CEO renovó a un técnico que en casi 80 partidos, no ganó 30 partidos. Le puso una cláusula prohibitiva para el Valencia y realizó mercados muy por debajo de aquello que sus comparecencias decían, las cuales, se han helado como el café (no ha llegado a esos 4 mercados que dijo que completaría)

El proyecto Ron «huella negativa»

El conjunto de Mestalla echa al que ha sido su decimoquinto entrenador en 12 años. De los cuales los que más han durado fueron Marcelino y Nuno. El tercero, un Corberán que se va con más derrotas que victorias del conjunto de Mestalla y totalmente atropellado por buscar implantar sus ideas con un grupo de futbolistas que ha tenido al Valencia en descenso hasta en 4 temporadas.

La plantilla del conjunto valencianista se ha desenvuelto como el arma para hacer tumbar proyectos en el conjunto ché. Hicieron posible que Baraja se fuese mediante ningunear sus planteamientos y, en resumidas cuentas, dando la espalda al técnico. Haciendo lo mismo con Carlos Corberán, que ha tenido un paso en Valencia marcado por las intentonas de crear un futbol vistoso. Eclipsadas por unos futbolistas que no han querido seguir ni mucho menos lo buscado por él, además de una clara falta de calidad en plantilla.

Todita la falta de calidad de la plantilla de un Ron Gourlay muy señalado en los mercados que ha realizado. Llegando al tercero con un boquete en la plaza de central, la falta de un futbolista que dé orden desde el centro del campo, un extremo o un futbolista que pueda paliar la falta de gol del conjunto valencianista (solo 1 gol en lo que va de curso)

Ahora, el boquete que sigue habiendo sobre el campo, también lo hay en una dirección donde está por el momento Braulio Vázquez. Mientras en el banquillo reside un Óscar Sánchez catapultado desde el filial. El cual se sentará ante Alavés y posiblemente Real, estando el nuevo director deportivo en la caza de un entrenador el cual parece oscilar entre Mendilibar y Javier Aguirre.

El lavado de plantilla sigue esperando

De la masacre se salvaron pocos. Entre ellos, esa plantilla que ha llevado a varios entrenadores a la ruina deportiva y al Valencia a coquetear tanto con el descenso estas últimas temporadas. Porque de esta última limpieza masiva se han salvado posiblemente los que más culpa tengan que el club a día de hoy se encuentre en un paradero entre la espada y la pared.

 

Jugadores en el punto de mira al igual que un Valencia que no cumplió con su prometido en verano y carga con el mismo peso de culpa que estos. Porque la limpieza de plantilla era una de las premisas de este mercado veraniego. Pudiendo palmarse con dicha premisa cómo se encontraba el vestuario del equipo y la relación con el técnico -que, una vez fuera del Valencia, ha podido verse que efectivamente no era la mejor a pesar de la palabrería-

El Valencia no dejó salir a los futbolistas -porque no se veía configurando un equipo nuevo-, el entrenador fue renovado y todo ha desembocado en el punto que lleva el equipo en 5 jornadas. Ahora, todo se encuentra como cuando llegó Corberán o Baraja: una misma plantilla, culpable de la situación que volverá a apretar el acelerador para acabar la temporada por encima del descenso. Librándose de la venta masiva por lo menos hasta el mercado veraniego donde Braulio tendrá trabajo más que palpable a realizar a favor de quien acabe sentado en el banquillo. Que quién sabe si acaba por decantarse por uno de esos futbolistas que tan complicado se lo ha puesto a los dos últimos entrenadores que ya son historia negativa del club de Mestalla.