Hugo Duro ha padecido una reducción considerable de importancia y minutos desde que es jugador del Valencia (658′ disputados hasta el momento), además de solamente 6 titularidades en los 12 partidos disputados por el conjunto valencianista. ¿El motivo? La presencia de un Lucas Beltrán que parece encajar mejor en la metodología a practicar por el técnico valenciano en este inicio de temporada.
Que un jugador que porta el nueve y ha sido el máximo goleador de forma reticente no juegue más que de seguido en un equipo es siempre una sorpresa. Ese es el caso de Hugo Duro en el Valencia. El máximo exponente del gol en Mestalladurante las últimas campañas ha padecido una rebaja considerable en cuanto a importancia la presente temporada. El estilo de juego que busca instaurar el técnico valenciano a fin de renovar considerablemente la mala andanza del conjunto valencianista, clave para entender dicho cambio de rol y la subida del argentino.
Un Valencia que no tira a portería
Aún con la buena imagen mostrada ante el Betis, los resultados ligueros siguen hablando por sí solos, y el poco número de tantos de victorias como de goles dice lo inevitable: el Valencia es uno de los equipos que menos tira a portería y menos efectivo posee en área rival. En las 12 jornadas disputadas, 38 son los disparos ejecutados por el conjunto valencianista en lo que va de temporada, los cuales han desembocado en 11 goles. Números que dan a entender lo lejos que juega el Valencia de la portería contraria.
Pero todo ello no es cuestión del azar; no son más que cambios en la idea de juego del técnico valencianista respecto al desarrollo de los hechos. En este inicio de temporada se ha visto cómo el Valencia ya no es ese equipo rápido y vertical, que buscaba con reticencia las bandas para avanzar de forma acelerada y encontraba a su delantero. Ahora, ha pasando a ser un equipo de mayor pausa (402 pases por partido), de buscar crear sus jugadas desde el origen y, en general, ser un equipo mayormente conservador y no tendiente al fallo.
El Hugo Duro menos participativo
El cambio radical de Corberán hacia una perspectiva de juego conservador se ha llevado nombres por delante, el principal, el del delantero madrileño. Duro ha dejado de ser la baza principal del ataque, siendo actualmente un jugador de minutos finales, atropellando su continuidad la poca presencia del Valencia en área rival, donde su juego acaba por encenderse.
La reducción, cuanto menos considerable, de importancia puede palparse en los dos últimos partidos disputados por el conjunto valencianista. Una hora de juego repartida en 180 minutos para el madrileño habla de un cambio real en la perspectiva del técnico sobre su delantero, que lo ha buscado para momentos finales —donde el Valencia ha tendido a ir por debajo en el marcador— a fin de poder arañar puntos, y ya no para la tarea del gol, a la que estuvo ligada a principio de curso (llevando hoy ya 6 jornadas sin ver portería).
El 9 valencianista, desde su llegada, ha tenido casi asegurados los minutos, dada la necesidad imperiosa del conjunto valencianista de ver portería. 144 son las apariciones tenidas desde su aterrizaje en Mestalla, habiendo superado la treintena de partidos en cada cual de sus temporadas como jugador del Valencia (36‑34‑40‑34), que lo puso como el jugador por antonomasia —junto al portero— en la escala de minutos (2.380′, 1.575′, 3.115′, 2.229′).
La presente apunta a ser una temporada donde el madrileño no llene su contador de minutos tal y como lo ha hecho en pretéritas campañas, viéndose obligado a asumir un nuevo rol, donde no se descarta que llegue a complementar al argentino cuando la situación así lo requiera.
Lucas Beltrán gusta, y no poco
El argentino ha pasado de residual a titular en las últimas jornadas. Sorprendió a todos con su titularidad tanto ante Real Madrid como Villarreal, quedando luego explicado dada la perspectiva en la que el técnico valencianista encaró el encuentro —sin la necesidad reticente de estar presente en área rival—.
Ante el Betis, volvió a verse que el jugador argentino no está de paso en Mestalla, siendo de importancia para el cambio de metodología de juego de Corberán. El argentino es movimiento y capacidad de asociación, perfecto para el mantenimiento de las líneas meramente unidas, de moda en el Valencia en las últimas jornadas y visto a gran escala ante la entidad bética.
¿Pueden jugar los dos juntos?
Lo enseñado por parte de cada uno en sus coletazos, ya no solo de la presente temporada, da a entender lo inevitable: ambos pueden partir en brigada desde la titularidad.
La perspectiva más enfocada hacia portería del madrileño, a su vez que el argentino se enfoca mayormente en la construcción de la jugada, los lleva a ser complementarios —quitarse trabajo— y es una opción más que viable para un Valencia que salió reforzado y con un mayor número de ideas en cuanto a variantes del sistema de su último encuentro disputado.

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