A 15 de junio de 2026
La Selección Española firmó un debut inesperadamente gris en el Mundial 2026 al empatar 0-0 ante Cabo Verde, un resultado que sorprendió al panorama internacional y que dejó a La Roja con más dudas que certezas en su estreno en el torneo. El partido, disputado en el Mercedes‑Benz Stadium de Atlanta, pasará a la historia por ser el primer encuentro mundialista de Cabo Verde, que no solo compitió, sino que logró contener a una España dominante pero incapaz de transformar su superioridad en goles.
Desde el inicio, España asumió el control absoluto del juego, acumulando un 74% de posesión y moviendo el balón con paciencia, pero sin la profundidad necesaria para romper el sólido entramado defensivo caboverdiano. Las mejores ocasiones llegaron en la primera mitad, cuando Ferran Torres estrelló un disparo en el larguero y, en el rechace, Oyarzabal obligó a una intervención decisiva del guardameta Vozinha, que se convirtió en una de las figuras del encuentro gracias a una actuación impecable bajo palos.
En la segunda parte, Luis de la Fuente buscó desequilibrio con la entrada de Lamine Yamal, que aportó electricidad y desborde, pero ni siquiera el joven talento del Barcelona logró abrir un partido que se fue volviendo cada vez más espeso. España acumuló centros, disparos lejanos y combinaciones en la frontal, pero siempre se encontró con un rival ordenado, intenso y físicamente imponente. La pareja de centrales Diney y Pico sostuvo a Cabo Verde con una solvencia admirable, convirtiendo cada ataque español en un ejercicio de frustración.
Cabo Verde, lejos de encerrarse por completo, aprovechó algunos contragolpes para inquietar a la zaga española, obligando a Laporte y Cubarsí a intervenir con firmeza. El equipo africano, dirigido por Bubista, mostró personalidad, disciplina y una madurez competitiva impropia de un debutante mundialista, lo que explica por qué este empate ha sido interpretado como un triunfo histórico para el archipiélago.
El arbitraje corrió a cargo del jordano Adham Makhadmeh, que debutó también en una Copa del Mundo y mantuvo el control del partido sin grandes polémicas, mostrando amarillas a Sidny Lopes Cabral y Pedri en un duelo intenso pero limpio.
El empate deja a España en una posición incómoda dentro del Grupo H, obligada a reaccionar en su próximo encuentro ante Arabia Saudí, mientras que Cabo Verde afrontará su duelo contra Uruguay con la moral por las nubes y la sensación de haber dado un golpe sobre la mesa en su estreno mundialista. El nuevo formato del torneo, con 48 selecciones, permite que se produzcan sorpresas como esta, pero lo cierto es que el 0-0 de Atlanta ha encendido las alarmas en una selección española que deberá mejorar si quiere aspirar a todo.






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