Málaga, 11 de enero de 2026
La Rosaleda vuelve a encenderse esta tarde para cerrar la primera vuelta con un duelo que, hace apenas dos meses, nadie habría imaginado tan cargado de expectativas. El Málaga CF, que llegó a coquetear con el abismo, se ha reinventado bajo la dirección de Juan Francisco Funes hasta convertirse en uno de los equipos más en forma de la categoría. Seis jornadas sin perder, 14 de 18 puntos posibles y una sensación creciente de que el equipo ha encontrado un rumbo reconocible y competitivo.
El Ceuta, rival directo en esta escalada, aterriza con la misma racha y con más de 1.500 aficionados caballas desplazados gracias al dispositivo especial de viaje marítimo. Pero el foco, inevitablemente, está puesto en el Málaga y en la oportunidad de confirmar que su reacción no es un espejismo.
Desde su llegada, Funes ha logrado algo que parecía improbable: que el Málaga vuelva a competir con convicción. El equipo ha pasado de los 15 puntos y el miedo en el cuerpo a situarse siete por encima del descenso y a solo tres del playoff, un salto que no se explica solo desde los resultados, sino desde la transformación emocional y táctica del grupo.
Alfonso Herrero vive su mejor tramo de la temporada, Galilea y Puga han elevado el nivel defensivo, Dani Lorenzo, ya recuperado, aporta claridad en la medular, Chupe, con tres jornadas consecutivas marcando, se ha convertido en un recurso diferencial y Niño y Larrubia, cuando están disponibles, añaden desequilibrio y personalidad.
La plantilla ha entendido rápido el mensaje del técnico: intensidad, líneas juntas y valentía para atacar. Un Málaga más reconocible, más solidario y, sobre todo, más competitivo.
El gran quebradero de cabeza de entrenador del Málaga sigue siendo el lateral zurdo. Con Víctor García y Dani Sánchez lesionados para varias semanas, Rafota repetirá en una posición que no es la suya. El club, de hecho, ya estudia incorporar un carrilero en este mercado invernal.
La otra duda es David Larrubia, que arrastra molestias en el tobillo. Si no llega, Julen Lobete, goleador en Gijón, ocupará la banda derecha. El regreso de Dani Lorenzo apunta a un reajuste en el centro del campo respecto al once que ganó 1-3 en El Molinón.
Por su parte, el equipo de José Juan Romero vive un momento histórico: 32 puntos, zona de promoción y un estilo reconocible basado en la intensidad y el juego asociativo. Aunque el objetivo inicial era la permanencia, el rendimiento ha elevado la ambición del grupo. El club, eso sí, está condicionado por tener las 25 fichas ocupadas, lo que obliga a hilar fino en el mercado.
En La Rosaleda, el ambiente será de gala. La afición malaguista, que ha recuperado la ilusión, se prepara para una de las mejores entradas del año. El desplazamiento masivo del Ceuta añade un componente emocional que convierte el duelo en algo más que un simple cierre de primera vuelta.
Para el Málaga, el partido es una oportunidad de confirmar que su resurrección es real. Para el Ceuta, un examen para medir hasta dónde puede llegar su sueño. Para el fútbol andaluz, un choque que simboliza la fuerza de dos proyectos que se niegan a rendirse.

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