El equipo rojiblanco, tras encadenar dos victorias consecutivas, cae ante el conjunto madrileño tras un solitario gol de Melero
El Granada pone fin a su buena racha. Tras encadenar dos victorias consecutivas en las jornadas anteriores ante el Cádiz y el Racing de Santander, el conjunto andaluz ha caído en Butarque contra el Leganés. El balón parado marcó la diferencia en la primera parte gracias a un gol de Gonzalo Melero en una falta colgada al área al principio del partido. El Granada se mostró especialmente incómodo durante los primeros 45 minutos con muchos problemas para fluir con balón y para frenar en defensa a un buen Leganés. En la segunda parte, los rojiblancos igualaron la intensidad de los locales, aunque la escasa capacidad para generar ocasiones de peligro impidió a los pupilos de Pacheta sumar algún punto en Butarque.
Pacheta apostó de inicio por Jorge Pascual en la punta del ataque, aunque el delantero almeriense se mostró muy errático y se marchó sustituido al descanso por un Gonzalo Petit que tampoco mejoró sus prestaciones. El Leganés, por su parte, fue muy superior durante los primeros 45 minutos. El equipo local salió ampliamente vencedor de los duelos en el centro del campo desde los primeros minutos. Óscar Plano, actuando como mediapunta, dispuso de la primera ocasión para probar a un Luca Zidane que blocó el disparo con seguridad. El Leganés continuó buscando el primer gol, el cual terminó llegando en el minuto 8. Dani Rodríguez sacó a relucir su buen golpeo a balón parado para colgar la pelota en el corazón del área. El centro del centrocampista gallego encontró como destinatario a Gonzalo Melero, que aprovechó el envío teledirigido para batir a Luca Zidane.
Al Granada le tocó jugar a contra remolque durante todo el partido tras encajar el primer gol con más de 80 minutos por disputar. El Leganés, por su parte, volvió a amenazar a balón parado en una acción que Marvel chutó contra la madera. Sufriendo en tierras madrileñas, los nazaríes debían reaccionar, pero se mostraban con problemas para progresar con balón a la vez que para robar la posesión. En ataque, tan solo Jorge Pascual probó a Juan Soriano con un cabezazo que palmeó a córner el guardameta local. Pasada la media hora de encuentro, Pablo Sáenz y Arnaiz cambiaron de banda en busca de una solución que no surtió efecto. Para colmo, Sergio Ruiz sufrió unas molestias físicas que le obligaron a tirarse al suelo y, aunque aguantó sobre el verde hasta el descanso, no pudo continuar en la segunda mitad.
Tras el intermedio, Pacheta movió el banquillo con un triple cambio para comenzar la segunda parte. El técnico burgalés dio entrada a Sola, Petit y Baba Diocou en los lugares de Pablo Sáenz, Jorge Pascual y Sergio Ruiz, modificando el dibujo a un 4-2-3-1 con Arnaiz de mediapunta. En busca de la remontada, el Granada saltó a la segunda parte con más intensidad y valentía a través de la presión. El juego se igualó ante la mejoría en la puesta en escena de los rojiblancos, aunque no terminaban de generar peligro en la portería contraria. Pudo igualar el encuentro Diocou en su debut con la camiseta del Granada, pero su remate de cabeza se marchó muy desviado tras un saque de banda ejecutado en largo por Sola.
Alrededor de la hora de partido, Pacheta cambió a Hormigo por Rodelas, quien actuó como lateral en un relevo muy ofensivo. Precisamente, las piernas nuevas no propiciaron una mejoría de un equipo atascado a la hora de generar peligro. Sola, tras perder el puesto en el once titular, se mostró muy errático en la toma de decisiones, mientras que Petit y Diocou participaron muy poco. El extremo senegalés volvió a tener en sus botas el gol del empate en un mano a mano, pero el futbolista cedido por el Tenerife se trastabilló durante la conducción y definió con un disparo flojo y centrado. Aunque el linier levantó el banderín tras concluir la jugada, en la repetición del encuentro pareció que no existía posición antirreglamentaria.
El tiempo se agotaba y Pacheta usó su último cambio para introducir en el campo a Bouldini por Oscar, por lo que, con todo al ataque, Sola pasó a actuar como lateral y Arnaiz volvió a la banda derecha. El Granada jugó la recta final de partido instalado en campo rival, pero no culminaba sus jugadas con finalizaciones que pusieran en aprietos a Juan Soriano. Ante la nulidad de desborde, el Granada llegó al área tan solo con contados centros y alguna triangulación sin lograr disparos en posiciones de calidad ante un Leganés bien plantado en defensa. Sergio Ruiz, además, vio la tarjeta roja tras protestar desde el banquillo una posible mano dentro del área de Álex Millán. De esta manera, el colegiado decretó la conclusión de un partido que, tras las dos anteriores victorias, devuelve a los nazaríes a la senda del tropiezo.






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