13 abril, 2026

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Betis 0-0 Espanyol. Otro empate que complica al Betis su pelea por la Champions en La Cartuja

Sevilla, a 4 de abril de 2026

El Real Betis volvió a quedarse sin premio en La Cartuja tras un partido que dominó de principio a fin, pero en el que la falta de acierto volvió a condenarlo. El 0‑0 ante el Espanyol prolonga la racha negativa de los verdiblancos, que ya encadenan seis jornadas sin ganar, mientras que el conjunto perico suma su decimotercer partido consecutivo sin victoria, aunque el punto le sabe a oro en su lucha por la permanencia.

El encuentro comenzó con intensidad desde el primer minuto. El Betis quiso imponer su ritmo y ya en el 7’ tuvo su primera ocasión clara con un cabezazo de Llorente que Dmitrovic atrapó sin complicaciones. El Espanyol respondió con alguna transición aislada, pero el dominio era claramente verdiblanco. En el 11’, Dolan generó peligro por la izquierda, aunque su centro no encontró rematador y el disparo posterior de Expósito se marchó alto.

El Betis fue creciendo y en el 19’ Fornals firmó una gran acción individual, marchándose de El Hilali y habilitando a Bellerín, aunque la defensa catalana cortó el pase final. El partido se rompió por momentos y en el 26’ el Cucho Hernández estuvo a punto de marcar tras revolverse en el área, pero Dmitrovic se lanzó a sus pies para evitar el gol. El guardameta serbio fue, desde ese instante, el gran protagonista del encuentro.

La ocasión más clara de la primera parte llegó en el 30’, cuando Bellerín rompió líneas y puso un pase raso perfecto para Aitor Ruibal, que remató a bocajarro. Dmitrovic sacó una mano milagrosa, una parada que levantó a todo el estadio y que sería la primera de varias intervenciones decisivas.

El Betis siguió insistiendo y en el 34’ Altimira conectó un cabezazo envenenado que obligó de nuevo al portero perico a volar para evitar el 1‑0. Antes del descanso, Antony lo intentó sin éxito y el árbitro señaló el final tras un minuto añadido. La sensación era clara: el Betis dominaba, pero el gol se resistía.

La segunda parte arrancó con el mismo guion. El Betis llevó la iniciativa, aunque sin claridad en los últimos metros. En el 52’, Ruibal puso un balón demasiado largo y en el 55’ Antony seguía sin entrar en juego. El Espanyol, por su parte, apenas inquietaba, aunque en el 65’ Valles tuvo que estirarse para desviar un disparo de Edu Expósito que buscaba el palo corto.

Pellegrini movió el banquillo y dio entrada a Abde, Chimy Ávila y Pablo García, buscando desborde y frescura. El partido se aceleró y en el 70’ Riedel vio la amarilla por una falta sobre Abde, que empezaba a desbordar por la izquierda. El Betis reclamó penalti en el 62’ por una caída de Ruibal, pero el árbitro dejó seguir.

El tramo final fue un asedio verdiblanco. En el 80’, tras un saque rápido de esquina, Pablo García estrelló un disparo en el larguero, la ocasión más clara del partido y la que más cerca estuvo de romper el empate. La Cartuja rugió, pero el balón no quiso entrar.

El Espanyol, consciente de su situación, comenzó a rascar segundos al reloj, ralentizando cada acción. En el 86’, El Hilali regaló un córner que el Betis no aprovechó, y en el 89’ el conjunto catalán siguió enfriando el ritmo mientras la grada protestaba por el tiempo perdido.

El añadido fue un ejercicio de desesperación. En el 90+3’, Pablo García volvió a intentarlo, caracoleando en el pico del área y buscando la escuadra, pero su disparo se marchó por encima del larguero. Fue la última bala de un Betis que lo intentó todo, pero que volvió a chocar contra su falta de puntería y contra un Dmitrovic imperial, que dejó su portería a cero 112 días después.

El pitido final desató la bronca en la grada. El Betis se queda con 45 puntos, con la Real Sociedad y el Celta respirándole en la nuca, y con la sensación de haber dejado escapar dos puntos vitales en la lucha por Europa. El Espanyol, por su parte, se marcha satisfecho: defendió con orden, resistió cuando tocaba y se llevó un punto que le mantiene vivo.

El partido deja una conclusión evidente: el Betis genera, domina y llega, pero le falta gol, y sin gol no hay Champions. Ahora toca cambiar el chip y pensar en el Braga, rival en los cuartos de final de la Europa League, donde el equipo necesitará algo más que buenas intenciones para seguir avanzando.