5 junio, 2026

eldiariodeportes.es

PERIODICO DIGITAL DEPORTIVO PETENECIENTE AL GRUPO EMPRESARIAL BRAND LEADER COMUNICACION CIF B90418948 DIRECTOR GENERAL JAVIER SERRATO CALLE ANTONIO MACHADO LOCAL 5 -A 41927 MAIRENA DEL ALJARAFE TLFNO 600 844 934 direccion@eldiariodeportes.es

Real Sociedad 2-Real Betis 2. Betis deja escapar un 0-2 en el Reale Arena y acaba empatando en un final dramático

A 8 de mayo de 2026

El Real Betis salió del Reale Arena con un empate que sabe a derrota. No por el marcador, sino por el modo en que se produjo: dos goles de ventaja, un partido encarrilado, momentos de brillantez ofensiva… y un final que se convirtió en un suplicio. El equipo de Pellegrini tuvo el triunfo en la mano, lo defendió con uñas y dientes, pero terminó cediendo ante el empuje de la Real Sociedad y ante decisiones que cambiaron el rumbo del encuentro.

El partido comenzó con un Betis valiente, que pese a tener menos posesión encontró muy pronto la forma de hacer daño. En el 4’, Antony tuvo una ocasión clarísima: un disparo potente que obligó a Alex Remiro a realizar una parada salvadora. Fue el primer aviso de un Betis que, cada vez que pisaba campo rival, generaba peligro real.

El premio llegó en el 39’, cuando Antony firmó un golazo desde fuera del área, un zurdazo ajustado tras asistencia de Sergi Altimira. El brasileño, que ya había avisado antes, silenció el estadio con un golpe seco que reflejaba la eficacia verdiblanca. La Real tenía el balón, sí, pero el Betis tenía el veneno.

El inicio del segundo tiempo fue incluso mejor. En el 47’, Abde culminó una acción individual magnífica: recorte, aceleración y definición con la derecha para el 0-2. Un gol que parecía definitivo, un golpe emocional que dejaba a la Real tocada y al Betis en una posición inmejorable. Dos llegadas claras, dos goles. Máxima eficacia.

Pero el fútbol, cuando se juega en San Sebastián, nunca está cerrado. La Real comenzó a empujar, a encerrar al Betis, a cargar el área con centros constantes. En el 57’, Pablo Marín tuvo un cabezazo que salió desviado; en el 61’ y en el 73’, el partido se detuvo por un jugador tendido, un respiro que el Betis agradeció.

Sin embargo, el asedio terminó encontrando premio. En el 79’, un centro de Sergio Gómez terminó en el gol de Orri Oskarsson, que empujó el balón a placer para el 1-2. Ese tanto cambió por completo el guion: la Real se volcó y el Betis se vio obligado a defender cada balón como si fuera el último.

El tramo final fue un tormento. En el 90’, una mano de Aitor Ruibal dentro del área provocó un penalti muy protestado por los verdiblancos. Mikel Oyarzabal, en el 90+1’, lo transformó con un disparo centrado que engañó a Valles, que se lanzó a su izquierda. El 2-2 cayó como un jarro de agua fría.

Y aún quedaba más. En el 90+6’, Aitor Ruibal vio la segunda amarilla tras una falta táctica y fue expulsado, dejando al Betis con diez en los últimos instantes. Aun así, Valles sostuvo al equipo con una parada crucial en el 90+3’, evitando una remontada que habría sido devastadora.

Desde la perspectiva bética, el partido deja una mezcla de orgullo y rabia. Orgullo por la pegada, por la capacidad de competir en un campo tan exigente, por saber golpear cuando tocaba. Pero rabia. mucha,  por dejar escapar un 0-2 que estaba en la mano, por no cerrar un encuentro que parecía controlado y por un final donde cada detalle cayó del lado contrario.

El Betis se va con un punto, pero con la sensación de que debieron ser tres. Y en una temporada tan apretada,  con el Celta pisándole los pies, estos golpes duelen más de lo que se admite en frío.