A 23 de mayo de 2026
El Sevilla FC afronta la última jornada de LaLiga EA Sports 2025‑2026 con una mezcla de alivio, profesionalidad y necesidad de cerrar la temporada con dignidad. Con la permanencia asegurada desde el pasado fin de semana, el conjunto de Luis García Plaza viaja a Balaídos para medirse al Celta de Vigo (21.00 horas), un rival que pelea por entrar en Europa y que llega al duelo con la urgencia de sumar para no depender de terceros. El choque, además, se disputa en un contexto institucional convulso, con el club inmerso en negociaciones avanzadas para una posible venta liderada por Sergio Ramos y el grupo Five Eleven, un movimiento que podría redefinir el futuro inmediato de la entidad.
En lo deportivo, el Sevilla aterriza en Vigo tras una racha que ha sido clave para su salvación. Las tres victorias consecutivas ante Real Sociedad (1‑0), Espanyol (2‑1) y Villarreal (2‑3) construyeron el colchón necesario para evitar un final dramático. La derrota por la mínima ante el Real Madrid (0‑1) no ha alterado la dinámica de un equipo que, pese a sus limitaciones, ha competido con orgullo en el tramo decisivo del curso.
El Celta, por su parte, llega con la presión de defender su posición europea. El conjunto celeste, dirigido por Claudio Giráldez, viene de empatar en San Mamés (1‑1) y de caer en casa ante el Levante (2‑3), un tropiezo que ha comprimido la pelea por los puestos continentales. Con futbolistas como Iago Aspas, Strand Larsen y Mingueza, el equipo gallego ha mostrado un fútbol valiente y ofensivo, pero irregular en momentos clave.
Para el Sevilla, el duelo llega marcado por las bajas. Luis García Plaza no podrá contar con Juanlu (sanción), ni con Marcao, que pese a entrenar con el grupo aún no está disponible. Tampoco estarán los lesionados Manu Bueno, Castrín, Batista Mendy y Januzaj. La nota positiva es la presencia del canterano Nico Guillén, que entra en la convocatoria como premio a su progresión en el filial.
El historial en Balaídos refleja la dificultad del reto: en 62 visitas, el Sevilla solo ha logrado 12 victorias, por 35 triunfos locales y 15 empates. El precedente más reciente, el 3‑2 de la pasada campaña, fue un partido vibrante decidido en los minutos finales. Para encontrar la última victoria nervionense en Vigo hay que remontarse a octubre de 2021, cuando un gol de Rafa Mir dio los tres puntos a los andaluces.
Más allá del resultado, el Sevilla se juega dinero y reputación. Cada posición que escale en la tabla supone un incremento en los ingresos por derechos audiovisuales, un aspecto clave para un club que enlazará cuatro temporadas consecutivas en la mitad baja, algo inédito en su historia reciente. La entidad necesita cerrar el curso con una imagen competitiva, consciente de que el proyecto 2026‑27 dependerá en buena medida de la estabilidad económica y de las decisiones que se tomen en los despachos en las próximas semanas.
Mientras tanto, el futuro del banquillo sigue en el aire. José Bordalás es uno de los nombres que más gustan al grupo inversor encabezado por Ramos, y el propio técnico alicantino ha dejado entrever que su situación se resolverá “a partir del domingo o del lunes”. Todo ello convierte el duelo de Balaídos en algo más que un simple final de temporada: es el punto y seguido de un Sevilla que necesita reconstruirse, reencontrarse y volver a mirar hacia arriba.






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