Largie Ramazani dejó buenas sensaciones en su reaparición sobre el tapete de Mestalla tras una lesión que lo mantuvo alejado desde el 4 de octubre, donde disputó 18 minutos en Montilivi. Largie ya pudo disputar 45 minutos en la visita del conjunto de Mestalla al Cartagonova, saliendo ante el Sevilla a fin de desatascar un partido que no salió del empate. Aun con ello, el escurridizo extremo dejó 4 regates completados, eslalons y hasta 7 duelos vencidos, llamando así a la puerta de una titularidad a la que podría apuntar en el Metropolitano.
Uno de los “fichajes” invernales del Valencia podría ya estar en la plantilla del club, no otro que Largie Ramazani. El 17 valencianista ha dejado buenas sensaciones en los pocos minutos que ha disputado (107), mostrándose como un jugador que puede alterar los minutos finales. El bajón de rendimiento y números de Danjuma, unido a su buen hacer, podrían llevarle a tener una titularidad cuanto menos pronta, y a iniciar diferentes cambios en el once por parte del técnico valencianista.
¿De muy menos a algo más?
A algunos jugadores les hace falta más, a otros menos para enseñar qué tipología de futbolista son; a Ramazani le han servido 107 minutos para meterse en el bolsillo a Mestalla. Hace falta retrotraerse a agosto, en la tercera jornada, para empezar a conocer el trayecto del belga en el Valencia CF, que comenzó por todo lo alto: sirviendo una asistencia a Hugo Duro cuando solo llevaba 1 minuto sobre el campo. Un inicio que dejaba entrever que el jugador podía encaminarse hacia un grado de importancia notorio en el conjunto de Mestalla.
Aun con su inicio más que excelso, el exextremo del Almería continuaría, antes de su aparición contra el Sevilla —que puede haber cambiado su importancia en cuanto a minutos—, con un rol residual, hasta salir tocado en el que fue, antes de su reaparición, su última presencia con el Valencia, en Montilivi. Y es que, contando el encuentro ante el conjunto catalán y los que ha disputado, el belga posee minutos en 5 partidos, acumulando 85 minutos donde ha enseñado esa pizca de electricidad que ha faltado en el “7” del Valencia y, en general, en el conjunto ché, venido a menos en cuanto a desenvoltura durante las jornadas.
Los 22 minutos ante el Sevilla dejan entrever que el técnico valencianista podría haber infravalorado las capacidades del todavía precoz atacante. Lo involucrado que estuvo el todavía jugador del Leeds reflejó que el técnico del Valencia igual debió haberle brindado un mayor número de minutos antes de su lesión, siendo el encuentro del Atlético de Madrid aquel en el que el belga sea algo más que esas restas que te comes un domingo cuando nada te apetece hacer.
El efecto Danjuma se apaga
Las expectativas con el neerlandés estaban altas y no era para menos, muy a pesar de ser un jugador defenestrado por el Villarreal durante las últimas temporadas, donde el conjunto de La Plana lo mandó de Erasmus a Catalunya y Londres. El valencianismo al completo se entusiasmó al ver a su equipo fichar a un Arnaut que sigue siendo una opción en las convocatorias de la Oranje, pese a su bajón de rendimiento en las últimas campañas.
Y es lo que le ha quedado al Valencia: emocionarse con esa clase de futbolistas que un día fueron algo y de los que hoy queda poco. Pasó con Cavani, en su día fue Negredo y hoy es Danjuma, que empezó bien pero acumula más de 600 minutos sin ver portería ni dar una sola asistencia.
3 goles y 1 asistencia en 1.062 minutos para un Valencia donde no se le exige a nadie… mal no está, aunque ya ha empezado a hacer más ruido del debido. La irrupción de Ramazani en la última jornada podría motivar tanto al entrenador valencianista a replantearse su perspectiva de alineación como al propio Danjuma a activarse de nuevo en cuanto a números. Lo que sería esto último, en caso de darse, un beneficio enorme para un Valencia que no alcanza ni un gol por jornada (14 goles en las 15 disputadas).
Corberán empieza a tocar piezas
Navegar en aguas mínimamente tranquilas las últimas semanas ha llevado al técnico valencianista a maquetar diferentes onces. Ha probado dos centrocampistas, tres, un delantero, dos… y ha ido encontrando opciones que parecen haberle entrado por el ojo. Otras entran mínimamente, y en este grupo se encuentran tanto Ramazani como Filip Ugrinic.
Los pocos coletazos del suizo y del belga empiezan a dar frutos a favor del conjunto blanquinegro, tanto en números como en rendimiento (3 asistencias entre ambos). Este impulso ha llevado a Corberán a empezar a meditar la posibilidad de dar mayor flexibilidad a sus onces en cuanto a nombres, y no solo en la constitución de las posiciones, pudiendo provocar que varias de las “vacas sagradas” empiecen a padecer una reducción de minutos.
La situación del Valencia no permite que ningún jugador presuma de mayor importancia o méritos para ser titular, porque ninguno ha hecho más que su par ni ha llevado al conjunto de Mestalla a un destino mejor. El equipo parece haber llegado a ese punto de la temporada donde un giro de sistema y una ruptura con la homogeneidad podrían permitirle al Valencia alzar mínimamente el vuelo.






Más historias
Carlos Corberán, historia de un naufragio
Semana grande en Mestalla… ¿de las últimas?
Fornals firma la victoria del Betis 2-1 ante un Valencia combativo