4 febrero, 2026

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El Betis busca ante el Paok de Salónica la clasificación directa

A  21 de enero de 2026

El Real Betis Balompié afronta este jueves una de esas noches que definen temporadas. No es un partido más de la liguilla: es el séptimo asalto de una Europa League que ha exigido al conjunto de Manuel Pellegrini competir al límite, reinventarse entre lesiones y sostener el pulso de una clasificación que puede quedar encarrilada, o incluso sellada,  en el siempre hostil Toumba Stadium, la guarida del PAOK de Salónica, líder de la liga helena y un rival que apenas ha cedido un partido en competición europea esta temporada.

La expedición verdiblanca despegó esta mañana desde San Pablo con la maleta cargada de bajas. Hasta ocho futbolistas se quedan en Sevilla, algunos de enorme peso en el engranaje del Ingeniero: Sofyan Amrabat, Isco Alarcón, Antony, Cucho Hernández y un Rodrigo Riquelme que cayó  por una lesión miotendinosa en el aductor. A ellos se suman Héctor Bellerín y Junior Firpo, aún en la enfermería, y Cédric Bakambu, sancionado por acumulación de tarjetas.

Un panorama que obliga a Pellegrini a hilar fino en un momento clave. El Betis necesita los tres puntos para evitar un playoff de febrero que saturaría aún más un calendario ya desbordado. Ganar en Salónica no solo sería un golpe de autoridad: podría significar la clasificación matemática a octavos, dependiendo de otros resultados.

Por su parte,el PAOK llega al duelo como líder de la Super League griega y con una trayectoria continental que lo mantiene vivo en la pelea por avanzar. En su estadio, el Toumba, solo ha cedido un empate en la última jornada europea, un 3-3 ante Ludogorets que no refleja su fiabilidad como local. El conjunto de Razvan Lucescu, técnico que ha elevado el nivel competitivo del club desde 2021, apuesta por un fútbol ofensivo, vertical y sostenido por piezas como Giakoumakis o Taison, que han sido determinantes en la liga helena

El ambiente será el habitual: bengalas, presión constante y un estadio que late como un solo cuerpo. El Betis ya sabe lo que significa jugar en escenarios así, pero el Toumba tiene un aura especial. Allí no se compite: se sobrevive.

Las circunstancias abren la puerta a novedades. Una de las más llamativas puede ser la vuelta de Pau López, que no disputa un minuto desde octubre y que necesita recuperar sensaciones para convertirse en alternativa real a Álvaro Valles, indiscutible en Liga y Europa.

La defensa apunta a Ángel Ortiz en el costado derecho, con Diego Llorente y Valentín Gómez como pareja de centrales y Ricardo Rodríguez en el lateral zurdo. Un bloque que deberá sostener el empuje inicial del PAOK, acostumbrado a morder desde el primer minuto.

En la medular, Pellegrini tendrá que equilibrar músculo y creatividad sin Amrabat ni Isco. Fornals, Marc Roca, Lo Celso o Altimira se perfilan como piezas clave para controlar el ritmo y evitar un intercambio de golpes que beneficiaría al conjunto griego.

Arriba, la responsabilidad ofensiva recaerá en Chimy Ávila, Abde y Pablo García, con la posibilidad de que Aitor Ruibal actúe como comodín según el desarrollo del encuentro.

El conjunto verdiblanco llega a la cita con confianza tras imponerse a Villarreal en Liga y remontar al Elche para meterse en cuartos de Copa del Rey. El equipo ha encontrado solidez, equilibrio y un punto de madurez competitiva que será imprescindible en Salónica.

El reto es mayúsculo, pero también lo es la oportunidad. Ganar en Grecia no solo evitaría un playoff incómodo: enviaría un mensaje claro a Europa. Este Betis, incluso con bajas, compite, resiste y sueña.

El partido comenzará a las 18:45, hora española, en un Toumba que promete ser un hervidero. El Betis sabe que no habrá concesiones, que cada balón dividido será una batalla y que cada error puede costar caro. Pero también sabe que estas noches construyen identidad.

Europa exige carácter. Y el Betis, cuando toca demostrarlo, suele responder.